
La línea “Ooh, Sienna, would’ve been cute, ooh, Sienna, would look just like you…” la cantó María Zardoya con siluetas invisibles para el universo entero que, sin embargo, ella sí podía ver. Se inspiró en una pequeña que nunca nació, una niña con un nombre bello que eligió sola, en el más lejano de los silencios, sin compartirlo con otros.
La puertorriqueña realizó ese ejercicio mental que muchas han hecho. Un pensamiento en privado, surcando la mente una y otra vez sin escapar de ahí. Y proyectó: si hubiera tenido una hija con su amado Josh Conway, la habría llamado Sienna. Cuando rompieron, ese pensamiento únicamente pudo materializarse en una canción de un grupo indie pop.
María y Josh se conocieron en 2016 en el Kibitz Room del Canter’s Deli en Los Ángeles. Ella actuaba en el lounge y él manejaba el sonido. Y desde esa noche, la primerísima, algo germinó entre ambos. El enamoramiento y la música llegaron al mismo tiempo, sin que uno precediera al otro, como si fueran la misma cosa. Después vino la conformación de The Marías, dos nominaciones al Grammy y al final… un quebranto de ocho años que dejó los sueños de una posible familia en brazos del viento.
El adiós solo fue personal. Siguieron haciendo música juntos y confeccionaron en 2024 el álbum Submarine, en el estudio en casa de Josh en Silverlake, acompañados por su perrita Lucy. Dos en el mismo cuarto, hurgando en algunas heridas para volverlas canciones. Y ahí se sitúa “Sienna”, corte que pronto se colocó como uno de los predilectos entre la feligresía de la agrupación californiana.
“Sienna se habría comportado como Josh, habría saltado a la alberca como él lo hace y le habría cantado a las mascotas a su manera, pero como rompimos, ella jamás existirá”, comentó Zardoya a Variety en una sesión donde la banda explicó los intestinos de cada track. “Por ende, al final del tema, cuando canto “See her face in the forest, then it disappears…’, es como ver el futuro que algún día añoraste desvaneciéndose por completo”.
Esa hija imaginaria tiene los gestos del papá que ya no está y los hábitos de la madre que la está criando sin que haya nacido. Es el duelo por alguien que no inició su camino y que por eso nunca podrá dejar de existir.
Josh Conway tocó la batería en esa canción, produjo el álbum donde se aloja, escuchó la letra que habla de la hija que habrían tenido juntos y siguió trabajando con alma de hierro. María le mandó un mensaje un día durante las grabaciones: “Necesitamos más drama, enójate conmigo”. Él no correspondió. En la pieza ya había suficiente drama. No estridente, pero sí abundante.
La composición acerca de la etérea Sienna es hoy día una de las más escuchadas del cancionero de The Marías. Acumula la mar de reproducciones y millones la escuchan a diario, aunque nunca lleguen a verla.
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