
En menos de tres años murieron los tres. Julee Cruise en junio de 2022, Angelo Badalamenti en diciembre del mismo año y David Lynch en enero de 2025. Tres artistas que habían hecho juntos una sola canción — y que se fueron una por una, como si algo los fuera llamando de vuelta.
El 12 de diciembre de 2022, un día después del fallecimiento de Badalamenti, Lynch publicó su parte meteorológica diaria en YouTube y dijo una sola cosa: “Hoy… sin música”.
Hija del dentista de un pueblo en Iowa, Julee llegó a Nueva York con una voz etérea como polvo cósmico que está aprendiendo a cantar. Badalamenti la había conocido en un taller de teatro en Manhattan y desde entonces la guardó como una posibilidad. Cuando Lynch necesitó para la película Blue Velvet una voz semejante a This Mortal Coil pero que no costara una fortuna en derechos, Badalamenti la llamó.
La composición que grabaron juntos en 1986, “Mysteries of Love”, electrificó a Lynch, y su satisfacción fue tal que tanto él como Badalamenti decidieron seguir escribiendo temas para ella.
Tres años después, reunieron ese material en el álbum debut de Julee, titulado Floating Into the Night y grabado en Excalibur Sound en Nueva York. El estudio era, en la consideración de Angelo, “el lugar más oscuro y sórdido imaginable”, con luces que parpadeaban como ojos irritados y descargas eléctricas haciendo de las suyas. En tan bizarro entorno uno que otro ratón escapaba de su escondite, miraba y huía. Lynch lo vio y dijo: “Este lugar crea un estado de ánimo hermoso, ¿no lo crees, Angelo?” Badalamenti respondió: “Supongo que sí”.
“Falling” vio la luz en septiembre de 1989 como segundo track de la placa que casi nadie compró. Llegó al número setenta y cuatro del Billboard y se esfumó poco a poco.
Un año después, cuando la serie Twin Peaks movía placas tectónicas en televisión y la producción de Saturday Night Live buscó a Cruise, ésta aprovechaba el anonimato trabajando como mesera en un restaurante. Al recibir la propuesta, en lugar de llamar al trabajo para reportarse enferma, lo hizo para decir que era famosa. “Tres personas se me acercaron y dijeron ‘¿Eres Julee Cruise?’ Y pensé: ‘¿Les serví alguna vez? ¿Cómo me conocen?’”
Lynch había tomado “Falling”, le había extirpado la voz y la había puesto bajo los créditos de apertura de Twin Peaks como corte instrumental. El mundo la escuchó por primera vez sin saber que ya existía, que originalmente tenía letras y que había una mujer de Iowa que la había grabado en un estudio que los ratones de Manhattan usaban como parque de diversiones.
El personaje detrás del bajo twangy que abre el tema, el de las tres notas que todo el mundo reconoce, es un enigma que jamás se resolvió. Las minucias de su génesis se pierden entre tres versiones inconsistentes. Cruise aseguró que fue Vinnie Bell, Eddie Dixon defendió que fue él, y Badalamenti sostuvo que se trató de Kinny Landrum. Ninguna prueba. La nota más reconocible de la televisión norteamericana no posee dueño.
En 2018, enferma de lupus y con dificultad para caminar, Julee le dijo a Pitchfork: “No me van a enterrar. Voy a mezclar mis cenizas con las de mis perros. Las van a esparcir por Arizona, y Arizona se va a volver azul”.
Falleció en 2022 y su esposo Edward Grinnan escribió el obituario en Facebook: “Ella dejó este reino en sus propios términos. Sin arrepentimientos. Está en paz. Le puse ‘Roam’ de los B-52’s durante su transición. Ahora vagará por siempre”.
Badalamenti y Lynch se le unieron no tanto tiempo después, como notas de una misma melodía que se apagan una por una hasta que el silencio es total y el escenario queda vacío.
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