
“Una estrella pop para las horas demoníacas”. El encabezado de la revista Esquire fue incómodamente preciso para reducir a muy pocas palabras lo que el barbón The Weeknd cosechó en el año uno de la era “Blinding Lights”, single envolvente que lanzó formalmente en noviembre de 2019, pero que se empachó de elogios y críticas luminosas en ese 2020 en que la humanidad fue tomada por sorpresa y, a falta de una vacuna, su único mecanismo de defensa fue un pedazo de tela para cubrirse la nariz, la boca y el miedo.
“‘Blinding Lights’ (es acerca) de cómo necesitas ver a alguien durante la noche, pero estás intoxicado… y así vas conduciendo y las luces de la calle te ciegan”, afirmó en el cenit de su popularidad Abel Makkonen Tesfaye, el moreno del look afro y nuevo gran estandarte de la música negra. “Pero nada podría detenerte en tu afán de ir a ver a esta persona porque sencillamente te sientes muy solo. Jamás me atrevería a promover el conducir tu auto estando alcoholizado, pero ese es justamente el tinte oscuro que tiene esta canción…”, abundó con dos que tres matices el artista que en el amanecer de su carrera se promovió como un chaval tímido, taciturno y ensimismado, y que no tanto tiempo después se asignó un par de señas de identidad como lo hacían los inmortales de otras eras: un traje escarlata y un rostro contundido y amoratado.
Quizá la declaración del cantante de ascendencia etíope con respecto a “Blinding Lights”, un guiño descarado a los sonidos prominentes de la década de los 80, no deba quedar en un simple dicho que escarbe en los versos de otra propuesta que emerge para engullirse mareas de seguidores. Al final, no es nada raquítica la numeralia: para abril de 2023 la canción de altas velocidades y luces cegadoras -que además se colgó un bailecito en TikTok donde los amantes del cuadro simulaban nadar fuera del mar- había rebasado en la plataforma Spotify los tres mil quinientos millones de reproducciones, una de esas cifras difícilmente legibles al primer vistazo y cuya pronunciación debe darse a trote lento para evitar pifias. Además, “Blinding Lights” rompió todo lo antes visto al ser el primer tema que permanece un año dentro de los diez primeros puestos del Billboard Hot 100. “Este récord es en realidad el resultado de lo hecho por los fans. Me siento muy honrado y eternamente agradecido con ellos”, expresó el norteamericano tras ser informado de la hazaña.
En contraste con la magnitud y contundencia de las cantidades, la identidad de la chica que inspira la historieta y siembra esa urgencia en el conductor del Mercedes-Benz no está clara, pero en la mar de rumores se ha mencionado a menudo que se trata de Bella Hadid, la modelo con quien el canadiense sostuvo un romance de vuelos y descensos a partir de 2015 y cuyo último quebranto sucedió en agosto de 2019, lo que supuestamente lo llevó a publicar el single, sin más demora, en el día de Thanksgiving de ese año.
Prolífico, merecedor de la palabrita “símbolo” que otros bocazas se cuelgan de oferta e instalado ya en el Olimpo de los nuevos tiempos, el astro del pseudónimo que medio planeta escribe mal no volvió a mostrarse en público con Hadid ni tampoco ha conseguido poner en órbita otra composición con impacto semejante al de “Blinding Lights”. Aquello parece haber sido su cúspide, su punto más brillante en el firmamento y la canción de su vida, motivada acaso por la mujer de su vida. Una muy bella.
“I said, ooh, I’m drowning in the night. Oh, when I’m like this, you’re the one I trust…”
Opina en Radiolaria