Confesiones abordo de un descapotable rumbo a Luisiana

billie-jean-and-hankHank Williams, el astro de Alabama de mentón afilado y mirada aguda, creó «Your Cheatin’ Heart» durante un largo trayecto en dirección a Luisiana, acompañado por Billie Jean Jones, su joven prometida.

Billie era el segundo gran amor en su vida a quien le profesaba una devoción tal que el propósito de aquel viaje nocturno en el calurosísimo verano de 1952 era visitar a los padres de la damisela para informarles de su próxima boda. Sin embargo, en cierto punto de la travesía, Hank apagó la radio y trajo a la conversación a Audrey Mae Sheppard, su primera esposa. El divorcio había sido consumado en xxxx, pero las llagas en el alma del músico eran numerosas y profundas; no habían sanado con el correr de los meses ni desaparecido con la firma que decretaba oficialmente su libertad.

En los siguientes kilómetros el descapotable resintió una extraña pesadez. Williams soltó una andanada de memorias y calificativos alrededor de la «maldita» Audrey. Así la describió sin importarle en demasía la opinión de su copiloto. Lejos de emocionarse por el anuncio matrimonial, Billie Jean Jones adquirió intempestivamente el rol de asistente de su atormentado novio. Pero no chistó ni objetó. Algo entendía de rupturas recientes, ella misma se había divorciado de Harrison Eshleman. «Hank me dijo… ‘¡Oye, esto que digo (sobre Audrey) podría ser una buena canción! Saca mis notas, cariño, que vamos a escribir algo’. Tan pronto estuve lista, él me dictó todo en cuestión de minutos», rememoró Billie Jean Jones.

Todo cuadraba. El automóvil raspaba el asfalto a gran velocidad y al inquieto Hank parecía correrle prisa por aprovechar la mínima chispa y desahogar sus penurias, convertirlas en canciones y grabarlas. Ajeno a reflexiones y titubeos, actuaba con el acelere de una taquicardia, acaso intuyendo que algo terminaría pronto, que aún viviendo a todo galope, el tiempo era escaso.

Transmisor como pocos artistas de sus experiencias y dolencias, de sus pasiones y tormentos, Williams logró amalgamar los dos objetivos que acapararon su mente en esos meses: en septiembre grabó «Your Cheatin’ Heart» en los estudios Castle Recording (se dice que al finalizar las sesiones gritó… ‘¡Es la mejor canción que he escrito en la vida!’) y tres semanas después se casó con Billie Jean, cumpliendo la advertencia que le había lanzado la mismísima noche en que se conocieron: «Gal, el viejo Hank se casará contigo».

Hank no llegó a ser el viejo Hank. Adicto a los calmantes y protagonista de borracheras de antología, fue encontrado muerto en el asiento trasero de su Cadillac azul en el Año Nuevo de 1953. Falleció apartado del volante porque esa noche pagó cuatrocientos dólares a un joven estudiante por llevarlo a Canton, Ohio, donde tenía agendado un recital. Su excesiva ingesta de alcohol le había impedido conducir.

«Cuando escucho cantar a Hank, cesa todo movimiento; el menor susurro parece un sacrilegio», dijo Bob Dylan en honor a su máximo héroe, el legendario flaco que no pudo escuchar el estreno de su «Your Cheatin’ Heart» en la radio nacional, en la tercera semana de 1953.

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