La gorra del garaje

Entre 1984 y 1985, las veladas veraniegas en Los Angeles no tuvieron la dosis de serenidad y calma de otros años. Un tal Richard Ramirez protagonizó una seguidilla de crímenes bajo el oscuro velo de noches y madrugadas que destemplaron el ambiente en la gran metrópolis y pusieron a policías y detectives californianos a resolver un crucigrama. El 17 de marzo de 1985, la racha de asesinatos cometidos por el hombre al que se le montó el mote de “Night Stalker”, por su costumbre de meterse en casas sin llave ni cerrojo en las puertas, percudió al hard rock, cuando Ramirez dejó en el garaje de un apartamento de Rosemead una gorra de beisbol con el logo de los australianos AC/DC, tras matar de un tiro en la cabeza a la joven Dayle Okazaki. «El sospechoso del crimen es Richard Ramirez y la pregunta aquí es si la banda AC/DC llevó a este hombre a una carretera personal rumbo al infierno«, planteó con gesto de suspicacia el comunicador Larry Carroll en el informativo televisivo Eyewitness News que abordó la sangrienta jornada. Detrás suyo, un recuadro virtual mostró el término «Evil rock».

Aun indirecto y difuso, el nexo de Ramirez con el grupo fundado por los hermanos Young se hizo más sólido cuando uno de sus antiguos amigos declaró que éste se había convertido en fanático de los rockeros desde las épocas en que Bon Scott era su cantante. Los editores de los periódicos locales hicieron “regla de tres” y duplicaron las ventas de los rotativos con tan ruidosa asociación.

Para rematar el cotilleo, a alguien se le ocurrió relacionar el término “Night Stalker” con uno de los temas medulares del álbum Highway to Hell, publicado por AC/DC en julio de 1979. La incredulidad del guitarrista rítmico Malcolm Young alcanzó tales niveles de pasmo e indignación que, contrario a su costumbre, salió al ruedo a defender a su banda usando la inocencia y las peripecias de los años felices como argumentos: “Nuestra canción no se llama ‘Night Stalker’, sino ‘Night Prowler’, y es acerca de las cosas que uno solía hacer en la infancia, como arreglártelas para colarte en la habitación de tu novia cuando sus padres están durmiendo”.

Aunque no cien por ciento coincidente, la versión de su hermano Angus Young en una entrevista para Entertainment Tonight en 1985 intentaba atajar la polémica: “Uno siempre se inspira en algo. En el caso de aquella canción, ha sido sacada de contexto por completo. La historia proviene de un tipo que solía robarse la ropa interior de la gente que iba a las lavanderías y eso inspiró a Bon Scott a escribir una canción. De eso habla ‘Night Prowler’. En cierto sentido, uno es insultado porque es música y lo que queda al final son las canciones que uno escribió. Con esto, se olvida lo importante y la gente se enfoca en el lado vudú.»

El filo expuesto en ciertos trozos de la lírica de «Night Prowler», sin embargo, jamás contribuyó mucho al desmarque: «You wish the sun would shine, ‘cause no one’s going to warn you, and no one’s going to yell, ‘Attack!’, and you don’t feel the steel… till it’s hanging out your back…«

En ciertas canciones convendría igualmente no dejar estrofas sin llave ni versos sin cerrojo.

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