‘Es como un orgasmo’

En la interpretación a dueto de Tammi Terrell y Marvin Gaye, el maravilloso coro de “Ain’t No Mountain High Enough” estalla exactamente a los treinta segundos. Es la versión de 1967, la primera puesta en órbita del sencillo que un año antes concibieron Nick Ashford y Valerie Simpson en favor de Motown, el mítico sello fabricante de éxitos a granel afincado en Detroit.

En voz de Diana Ross, solita y sin mancuerna masculina, el clímax llega mucho después. Es la versión de 1970, un track que significó un desafío mayúsculo para los estándares de la época, al ser sometido a un alargamiento que rebasó los seis minutos de duración, más del doble del promedio de entonces.

“Cuando Diana dejó a The Supremes en el otoño de 1969, Berry Gordy (fundador y columna vertebral de Motown) nos pidió encargarnos de la producción de su álbum debut, y Nick y yo queríamos que una de nuestras canciones se extendiera más de los habituales tres minutos. Decidimos intentarlo con ‘Mountain’, pero necesitábamos darle un tratamiento distinto para que sonara fresca”, rememoró Simpson a mediados de 2018, conversando con The Wall Street Journal. “Nick sugirió que Diana recitara un verso largo. Pensaba que su voz era genial para eso, así que le escribió nuevas letras. Una vez que el monólogo de Diana quedó completo, yo me enfoqué en trabajar una nueva estructura musical para el tema. Retrasamos ese coro que a todos les resulta familiar (‘Ain’t no mountain high enough, ain’t no valley low enough…’) hasta alrededor de los cuatro minutos y lo convertimos en el punto catártico.”

«Catártico» es un término preciso para explicar la forma en que Ashford defendió con enjundia, verborrea y una referencia convenientemente sexual la nueva longitud de la composición cuyo germen salió de una caminata por Central Park en la que el autor comparó los elevados edificios de Manhattan con las altas montañas. «Nick le dijo a Berry Gordy… ‘Esto es como un orgasmo. No lo logras inmediatamente. Se va construyendo poco a poco'», ventiló Simpson en la referida entrevista con el rotativo.

Irreductible mandón en su fábrica de hits dorados y acostumbrado a dar en el blanco tomando la última de las decisiones, el patriarca Gordy no sucumbió a la jugarreta del compositor e impuso su voluntad: del corte se extrajo una edición de tres minutos y medio más amigable para la radio estadounidense. Aun apresurado, el orgasmo llegó y «Ain’t No Mountain High Enough», versión Diana Ross, subió con velocidad de cometa al primer puesto del Billboard Hot 100. Hacia afuera, un fenómeno. Hacia adentro, lo que debía ser, la pura mística Motown. Sociedad insaciable. Astros ambiciosos con sueños tan vastos como las cordilleras y expectativas tan altas… como las montañas. Nada menos que eso.

«You see, my love is alive, it’s like a seed that only needs the thought of you, to grow, so if you feel the need for company, please, my darling, let it be me…«

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