Caradura con voz de terciopelo

8b6d6bd36284e58cd713f617ef2661a6En su afán de alcanzar lo imposible -superar el éxito de su disco Thriller– Michael Jackson se enfundó en cuero negro, cadenas y cierres, apretó la quijada, rechinó los dientes y tensó las sienes en 1987 para que los fotógrafos dispararan a placer sobre su intento de ser un caradura indomesticable.

La facha y el outfit venían a tono del firmamento Bad, álbum y sencillo que el astro del pop estrenó ese año y que pueden condensarse en una sola palabra: callejeros. De ahí que en los shootings y en la propia historieta audiovisual del single, dirigida por Martin Scorsese en Brooklyn, abundaran las hebillas, para estar ad hoc con el ambiente del suburbano neoyorquino y de las guaridas de los pandilleros, ahí, donde un navajazo es más habitual que una sonrisita boba.

Jackson no se inventó esta línea underground en un mal viaje. Sucede que dos años antes había quedado marcado por un artículo en el que se abordaba la repentina muerte de Edmund Perry, un joven de Harlem con un destacado palmarés académico. “En realidad el video de ‘Bad’ no fue una idea mía, es parte de una historia real sobre un chico que decidió ir a estudiar a una escuela del norte. Proveniente del ghetto, intentó hacer algo de su vida, así que dejó a sus amigos, pero cuando volvió en un receso de vacaciones de Acción de Gracias, estos amigos sintieron tal envidia y celos de él que acabaron matándolo”, explicó a la revista Ebony-Jet el nativo de Gary, Indiana, quien en el clip estrena sus cirugías faciales encarnando a Perry y padeciendo el acoso de Wesley Snipes, aunque sin tener un fatal desenlace.

La otra diferencia entre el video y el acontecimiento que inspiró a Jackson estriba en que Edmund Perry no murió en una trifulca con los macarras de su vecindario, sino abatido a tiros por el oficial Lee Van Houten tras un supuesto intento de asalto, según consignó The New York Times en junio de 1985.

“‘Bad’ es algo muy diferente a cualquier cosa que haya grabado o escrito. Es contundente, es una declaración. Lo digo en un buen sentido, no hay que tomárselo tan en serio. Es una forma de afirmar que tienes estilo y eres frontal. No estoy diciendo que soy malo en un sentido literal. Sé que así podría interpretarse, pero para mí es sencillamente una declaración atrevida”, añadió Michael, argumentando que en los arrabales el significado de “malo” no se parece mucho a lo que dicta el diccionario.

Si bien llovieron comentarios que criticaban desde un bajón en la calidad del sonido con respecto a Thriller hasta su rostro blanqueado y su obsesión por pasar horas dentro de una cámara de oxígeno para purificarse, el cantante consiguió cifras apabullantes al poner en órbita “Bad”: fue número uno en los principales listados de popularidad y se volvió un hit fundamental en el vasto catálogo de Jackson, pese a no ser tan musculoso como “Billie Jean”, “Beat It” o “Don’t Stop ‘til You Get Enough”.

“La vida se relaciona con el deseo de crecer y seguir avanzando, como cuando plantas una semilla y al germinar se convierte en algo hermoso”, recitó en voz baja Michael durante una de las contadísimas entrevistas que dio en 1987.

Ni su metáfora herbácea ni su aterciopelado tono de tía cariñosa hicieron match con el envalentonado chaval que desde el primer verso del corte rugía un elegantísimo “Your butt is mine, gonna tell you right…

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