El tesoro navideño de un judío

bing-crosby.jpgLa esplendorosa “White Christmas” que en la voz de Bing Crosby se volvió perfecta y planetaria, fue compuesta por Irving Berlín, un inmigrante de origen bielorruso que creció en las arterias del bajo Manhattan y que curiosamente no celebraba la Navidad por un motivo muy elemental: era judío.

De acuerdo con Jody Rosin, autor del libro White Christmas: The Story of an American Song, el bebé de Berlín murió en la Navidad de 1928, apenas tres semanas después de haber nacido, así que cada año, exactamente en esa fecha, el músico y su mujer Ellin Mackay visitaban la tumba del pequeño.

Devorado por los recuerdos imposibles de enterrar, y acaso como una manera de desahogar una congoja que nunca superó, Irving concibió el tema en 1935 para un musical -muchos aseguran que fue en 1940 y que avisó de inmediato a su secretaria que acababa de escribir ‘la mejor canción que alguien jamás haya hecho’-, y siete años después lo hizo parte de una docena de cortes para la cinta Holiday Inn, protagonizada por el propio Crosby y el galante Fred Astaire. La composición, apenas una de las más de mil que compuso a lo largo de su vida, conquistó la estatuilla de la Academia en la categoría de Mejor Canción Original en la gala del 4 de marzo de 1943 y su impacto fue tan grande que la Paramount produjo en 1954 un filme del mismo nombre que rebasó los treinta millones de dólares en taquilla.

Muchos sostienen que la mejor versión de “White Christmas”, esa que ablandó los corazones de los soldados apartados de sus familias a razón de la Segunda Guerra Mundial, quedó inmortalizada en una audición de apenas dieciocho minutos junto a la John Scott Trotter Orchestra. Sucedió en mayo de 1942, cinco meses después del ingreso oficial de Estados Unidos al conflicto internacional.

“Tuve dudas en su momento, ya que invariablemente la canción provocaba en los hombres una especie de luto nostálgico que los entristecía”, rememoró Crosby con respecto a las noches en que cantó la tonada en los destacamentos franceses e ingleses con el ímpetu de quien dobla la voz y al mismo tiempo evoca los altos arboles de la soleada California.

Muchos años después, su hija Marie declaró: “Me encanta no poder escapar de papá en la Navidad. Él la interpretó justo antes de la Batalla de las Ardenas, en su programa de radio, y después del bombardeo de Pearl Harbor. Ya para 1942 era un himno para las tropas y se convirtió en la canción que todos querían escuchar, sin importar si era Navidad o no.”

Promediando unos veinte millones de reproducciones tan solo en el día de Navidad, la “White Christmas” de Crosby permanece no sólo como la canción navideña y estacional por excelencia, sino como el sencillo más vendido de todos los tiempos, según los registros de Guinness.

Al menos desde las matemáticas aquella supuesta declaración del excitado Irving ante su secretaria no fue pavoneo pueril.

I’m dreaming of a white Christmas, just like the ones I used to know, where the tree tops glisten, and children listen to hear sleigh bells in the snow…

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