La voz de Ben, los ojos de Paulina, la gema de Ric

SXEA2WGYDYI6THZFPB7JVJMS6E.jpgAlistando los festejos de Navidad de 2017 y cuatro meses antes de la inducción de The Cars al Salón de la Fama del Rock & Roll, Ric Ocasek había puesto a trabajar el cerebro para seleccionar las tres o cuatro canciones que la banda de Boston haría sonar en la gala.

“Podría salir a intentar ser esotérico y tocar canciones oscuras de nuestros discos, pero creo que todos querrán oír algo conocido. En mi cabeza puedo imaginar ‘Just What I Needed’ y ‘Drive’. Es lo que la gente esperaría. No hay motivos para hacer algo distinto a esto”, le decía Ric en ese diciembre a Rolling Stone.

Pero para abril, cuando la comunidad rockera se puso sus mejores trapos, Ocasek cumplió solamente la mitad de la predicción y dejó fuera del microrepertorio a “Drive”, balada producida por Robert John “Mutt” Lange que muchos consideran la joya de joyas en la carrera de The Cars y cuyas vocales fueron encomendadas al bajista Benjamin Orr, un guapito estilo Peter Cetera que la cantó como los grandes.

Si bien pudo entenderse como osadía, sucede que este sofisticado single de 1984 siempre significó caso aparte para el flaco compositor de las gafas ahumadas y el copete de Caballero del Zodiaco. A botepronto, fue el motivo indirecto por el que estuvo casado 30 años con Paulina Porizkova, la chica a la que toda una generación masculina deseó con fervor (y algo más) cuando apareció en la tapa de Sports Illustrated el 13 de febrero de 1984, en bañador rosa y con esos ojos traslúcidos que nada le envidiaban a Cleopatra. Apenas a sus 18 años la checa fue fichada por The Cars para el video oficial de “Drive” y, aunque en el set se gestó el flechazo, ella ya se había interesado en Ric al verlo muy campante en la programación de la naciente MTV. Con dos matrimonios, la nueva conquista de Ocasek fue cuestión de tiempo. Cinco años después del lanzamiento del atmosférico single del álbum Heartbeat City, rockero y modelo contrajeron nupcias bajo el sol caribeño y de ahí surgió una historia familiar con dos hijos y cientos de cámaras al acecho.

Fue hasta después de la nominación de The Cars al Salón de la Fama que la pareja dio visos de fractura y esto, según muchos, fue lo que afianzó la decisión del también productor de no incluir “Drive” en la ceremonia en Ohio, a pesar de que hasta poco antes la duda persistía en los propios miembros del grupo. “Si alguien va a interpretar ‘Drive’ en la inducción, ese será Ric. La toquemos o no, sentiremos la presencia de Ben”, señaló el tecladista Greg Hawkes en referencia al hombre que murió en 2000 por un cáncer pancreático y al único músico digno de cantar en su lugar.

El 15 de septiembre de 2019, fecha en que Ocasek fue hallado muerto en su apartamento en Manhattan, la gran balada quedó, ahora sí, en la orfandad. Ni compositor ni intérprete pudieron ser reemplazados por alguna otra voz. Si acaso, en las horas siguientes al deceso del flaco llegó la cascada de homenajes y tributos en distintos puntos del globo.

Ahí, con esas muchas preguntas que llenan sus versos de morriña y melancolía, la bella “Drive” fue elegida por la mayoría de los dolientes admiradores.

Who’s gonna pick you up when you fall?, who’s gonna hang it up when you call?, who’s gonna pay attention to your dreams?

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