Alannah de alma desértica

plant.jpgEliminando cualquier referencia a zepelines y proclamando un sonoro “aquí y ahora”, Robert Plant volvió a escena como solista con “29 Palms”, una pieza que gustó (y mucho) en el comienzo de los noventas, década que de tanto salpicarse de rap y grunge no precisamente estaba a la espera de la reaparición de un mamut sesentero como el de West Bromwich.

La canción madre de su álbum de 1993, Fate Of Nations, consiguió el vigesimoprimer sitio del chart británico y se coló en decenas de radiodifusoras y bares cowboy de Estados Unidos, atrayendo por igual a melómanos y morbosos con esa cortina acústica a 60 km/h y esos versos dedicados a un misterioso amor que no tanto tiempo atrás había dejado una astillita en el alma del rockstar: “It comes kinda hard when I hear your voice on the radio, taking me back down the road leads back to you…

Asomos de nostalgia y añoranza, y con esa voz robusta y menos machacada que en las épocas salvajes, Plant avisaba de una atractiva chica de corazón desértico cuyas canciones eran rotadas una y otra vez en la radio. Así que se trataba de un romance de gremio.

Ese mismo año el gentleman de los rizos fue entrevistado por Network, revista que quería confirmar que la musa existía y, ya en el jalón, ratificar que se trataba de la canadiense Alannah Myles, otrora telonera de Robert que gozó de un subidón en el inicio de la década con el sencillo merecedor de un Grammy, “Black Velvet”.

“Hicimos una gira juntos, sí, somos buenos amigos. Es una mujer excepcional y fuerte. Tiene una de las voces más refinadas en su idioma”, atajó el cuarentón, dando más espacio a suspicacias. “Ella se portó excepcional conmigo, fue muy cálida, pero la carretera es la carretera. Olvídense de todos los rumores, todo es cierto y falso a la vez. ’29 Palms’ fue escrita estando de gira, en nuestra última escala en California.”

Otra pista: Twentynine Palms es una localidad ubicada en el condado californiano de San Bernardino y se dice que en 1990, durante la promoción de su álbum Manic Nirvana, Plant había hecho una parada ahí.

En agosto de 2010 las páginas del diario The Independent se enfocaron brevemente en Robert y la nacida en Toronto:  “Desde que su matrimonio terminó en 1983, Plant se ha adaptado a un confortable estilo de vida como escudero rural del rock, con una vida amorosa que ha incluido a cantantes como Najma Akhtar, Alannah Myles y Tori Amos…

Pero tal vez lo más ruidoso sale de una supuesta entrevista que habría concedido la propia Myles, en la que se reconocía como la mujer que había tratado de convencer al rockero de prolongar su carrera solista sin dar coba a las presiones de los fans que soñaban con la resurrección de Led Zeppelin.

“Estaba tratando de apoyar a mi amado, a mi hombre”, dijo supuestamente Alannah, para luego hablar de la desarticulación de su amorío. “No fue el negocio lo que acabó con esto. Me fui a América en lugar de viajar a Inglaterra a casarme con él. Sacrifiqué mi vida amorosa en favor de mi carrera. Tratamos de mantenernos en contacto, pero no funcionó. Él quedó roto…”

El 8 de mayo de 2008 fue la última vez que Plant interpretó en directo “29 Palms”, la brumosa pero hermosa colina musical que, pese a la mirada eternamente enganchada a cuanta mujer se paseara frente suyo, parece haber surgido por y para una de ellas. Sólo una.

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