Chicos blancos, chicos negros

inxsPecado original, asesinatos cometidos en nombre del amor, relaciones interraciales, justicia, anhelos, puerta abierta a una nueva era.

Para construir “Original Sin”, posiblemente el sencillo más compacto, consistente y de mayor tonelaje en el INXS embrionario, el fecundo Andrew Farriss se encargó de ensamblar el esqueleto sonoro, mientras que el siempre comprometido y apolíneo Michael Hutchence, apoyado en las recomendaciones del productor y arreglista Nile Rodgers, aportó la literatura.

La primerísima idea se dio durante un tour que realizaba el sexteto australiano por Estados Unidos. En un simple trayecto en autobús, a Hutchence -en su momento un hombre más enfocado en la poesía que en la música- miró a través de la ventanilla a un grupo de niños jugando en el patio de una escuela. Niños negros, niños blancos, motivo suficiente para que el cantante frunciera el ceño y le empezaran a brotar ideas.

“Durante aquel tiempo, había poca mezcla cultural en Australia, pero en Estados Unidos eso siempre ha sido tema de conversación. Así que cuando Michael vio eso, pensó en componer más música funky“, recordó en 2014 Farriss, durante una charla de café en Melbourne con Matt Shea. “Creo que Michael buscaba poner sobre la mesa una buena reflexión cuando escribió las letras de ‘Original Sin’.”

Concentrado en la atmósfera musical del tema, Andrew preguntó a Hutchence qué deseaba hacer a partir de tal base. “Él me dijo: ‘Al ser funky, creo que la lírica debería reflejar este asunto universal con el cual todos logren identificarse. Así que nos enfocamos en esta idea sobre lo que él había visto. Las letras eran fantásticas, y creo que eventualmente tocaron un nervio en América, algo que es complicado en nuestros días. Muchos dijeron entonces ‘Estos chicos dicen algo en serio.’ Y sí, hablábamos de discordia en el tema racial, tratando de tensar una cuerda.”

Mientras “Original Sin” se adjudicó el primer lugar del chart australiano en 1984 como emblema del álbum The Swing, en otro continente la resistencia fue mayúscula y las reacciones subieron de tono a tal grado que el futuro del grupo fue puesto en jaque cuando varias estaciones de radio en Estados Unidos se negaron a dar vuelo a la canción, según reconoció Farriss. “Estábamos tocando en Austin, Texas, y alguien del público arrojó una pistola al escenario con una nota que decía ‘Van a necesitar esto.‘ Hasta entonces nos dimos cuenta de que habíamos causado algo.”

Y sí, más que aproximarse a la obtención de un disco de platino a través de un extraordinario single que fue puesto en órbita en diciembre de 1983, la banda vecina de koalas y canguros había apretado un botón social, hecho que le obligó a tener otro hit tan pronto como fuese posible. Cuatro intentos y casi 24 meses después, el rítmico y claramente menos filoso “What You Need”, inserto en Listen Like Thieves, los sacó del problema en América. Un video fresco que MTV rotó a lo grande y el quinto lugar en el Billboard Hot 100 son prueba de ello.

You might know of the original sin, and you might know how to play with fire, but did you know of the murder committed… in the name of love?

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