La más bella canción de amor jamás creada

serge“Cuando sedujo a Brigitte, lo hizo simplemente para seducir a un símbolo francés, el mayor de todos. Por eso admiramos a Serge, porque se folló a Brigitte Bardot.”

Honesto y muy macho sonó Joann Sfar, director de la cinta Gainsbourg (A Heroic Life), cuando hubo que hablar del estandarte de su biopic de 2010, el mujeriego, el gran seductor, el inolvidable narigón.

Pero la referencia del cineasta se quedó corta. A la conquista emprendida por Gainsbourg correspondió la petición telefónica de Bardot de que el francés compusiera la más bella canción de amor jamás creada. Serge no perdió el tiempo y con el plagio descarado de los acordes de “A Whiter Shade of Pale” y la pasión desbocada por culpa de las curvas de la rubia esposa de Gunter Sachs, escribió en el invierno de 1967 “Je t’aime… moi non plus”.

El siguiente paso fue grabarla juntos. Incansable y libidinoso cazador de mujeres, Serge preparó todo en su estudio de 23 metros cuadrados con vista a Notre Dame. Según certificó años después el ingeniero de sonido de la sesión, Brigitte se masturbó junto a él para conseguir los mejores gemidos en el atardecer parisino.

Con tal carga sexual, la canción tuvo poquísima rotación en Francia, además de que la propia Bardot pidió a Gainsbourg que no incluyera el tema en su siguiente álbum para evitar el escándalo. De cualquier modo, el esposo de la actriz, impulsado por la prensa del morbo, turnó el caso a sus abogados.

El romance no llegó ni a los 90 días y Serge prefirió resguardar las cintas en una gaveta no sin antes declararse públicamente ofendido por el alboroto que alcanzó estatura nacional: “La música es pura. Por primera vez en mi vida escribo una canción de amor y resulta que es interpretada de mala manera.”

“Je t’aime… moi non plus” permaneció archivada pocos meses. Su dueño siempre estuvo atrapado en un cuerpo caliente, inquieto y ávido de sexo, así que pronto se le cruzó por los ojos la londinense Jane Birkin, quien venía de desnudarse y mostrar vello púbico en el filme Blow Up, de Michelangelo Antonioni. Motivo suficiente para flechar al galo.

En la psique del conquistador nato la mujer en turno importa más que la original, así que Serge se obsesionó con la idea de grabar una nueva versión con la voz de la inglesa. Sucedió en 1969. Mismo estudio. Mismo proceso. ¿Qué cambió? El lienzo vocal propio de una chiquilla de 22 años, acaso más dulzona e inocente, mas no por ello esquiva a los encantos de Gainsbourg, malabarista de acostones que anidó sus impulsos en sitios ad hoc como suites de hoteles lujosos, bares sucios y clubes frecuentados por travestis.

“Había escuchado la versión previa con Brigitte Bardot y me pareció súper caliente”, declaró Birkin en 2009 a The Telegraph sin complejo alguno para reconocer que jamás superó a la grabación original. “A Serge siempre le gustó presumir el haber tenido esa aventura con Bardot.”

Birkin dijo que en la nueva versión se excedió en las respiraciones agitadas a tal grado que se le pidió bajar la intensidad.

Jane y Serge, eventualmente pareja durante casi 13 años, escucharon el debut del sencillo en un restaurante cuyos comensales callaron apenas se oyó la melodía. En Reino Unido y en otros países tan diversos como Suiza y México, penetró los primeros puestos, mientras que El Vaticano coronó su promoción al prohibirlo enérgicamente tras la primera escucha. Se rumora que Gainsbourg, quien murió oliendo a cigarro en 1991 por una más de sus crisis cardiacas, siempre agradeció al Papa aquel veto publicado en L’Osservatore Romano.

En la referida entrevista con The Telegraph, Celia Walden preguntó a Birkin si alguna vez recibió comentarios directos de Bardot sobre su versión.

“Bueno, una sola vez, dulcemente. Cuando nos encontrábamos ambas desnudas sobre una cama, filmando Don Juan de Roger Vadim, le sugerí que cantáramos algo para matar el tiempo. Y ella susurró: ‘¿Por qué no cantamos ‘Je t’aime… moi non plus’?'”, contó Jane.

Sensacional. Lejos de arrebatarse el crédito, las mujeres que desquiciaron la líbido del impúdico narigón rieron entre sábanas en 1973, galoparon a dueto, homenajearon al libertino, se toquetearon y canturrearon la más bella pieza de amor jamás creada mientras estaba apagado el botón rojo de la cámara.

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4 comentarios en “La más bella canción de amor jamás creada

  1. No puedo negar que Brigitte tenía lo suyo pero como mujer se me hacía mejor Catherine Deneuve, Sobre la canción, aunque me encanta, más que romántica o demasiado subida de tono como la consideraban se me hace muy dulce y coquetona, digna de Paris jmmmmm

    Bien Jane, creo que le quedó ligeramente mejor la versión a ella!
    Tqmmmmmmmmm!!!

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