Los dos Charles

linkin h“New Divide” no había desatado tantas palmas de los concurrentes segundos antes, pero cuando Linkin Park destiló las primeras notas de “In The End” en el Rock in Rio que celebró la ciudad de Lisboa en mayo de 2012, la multitud se volvió loca y el césped retumbó. Tres minutos y 34 segundos trepidantes en los que ni siquiera sirve el freno de mano.

El griterío entre gorras, rastas y capuchas no se daba por poca cosa. Se trataba del himno más mediático en la carrera del colectivo californiano que tomó como ningún otro la bandera del nu metal. El tercer single de Hybrid Theory que a criterio de miles de melómanos fue el que encendió la antorcha y mostró el sendero, representaba ya desde entonces las batallas internas de un asiduo fugitivo de la felicidad como Chester Bennington, canalizadas magistralmente por Mike Shinoda, el genio, el maestro de ceremonias, el rapero, el encargado de reducir las emociones hiperbólicas de una brigada de rabiosos jovencitos a una pieza artística, tangible y potencialmente sempiterna.

“Recuerdo trabajar en esta canción varias noches en un cuarto sin ventanas. No tenía idea de las horas, únicamente dormía cuando estaba cansado, pero no me detuve hasta que tomó forma”, confesó en su momento el multiinstrumentalista Shinoda, quien con su sencillez y campechanía, siempre contribuyó a perfeccionar el atractivo de Bennington.

Coreado por aquí, aclamado por allá, conocido casi como un documento que puede ser irrefutable testimonio del rock del nuevo siglo, el corte fue reconocido por Billboard como el segundo sencillo más rotado en el espectro radiofónico de Estados Unidos en la primera década. La mar de elogios y alabanzas que, sin embargo, contrastó con una insospechada declaración que en 2013 dio Bennington sobre la prehistoria de la banda: “Nunca fui fan de ‘In The End’ y honestamente ni siquiera la quería dentro del primer disco. ¿Cómo pude haber pensado algo así?… Ahora la amo y creo que es una gran canción. Tal vez me era difícil apreciarla en aquel tiempo.”

Pero el tema merecedor del segundo sitio del Billboard Hot 100 y de muy altas consideraciones en países como Suecia, Austria, Polonia, Italia, Dinamarca, Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia se instaló, a su vez, en la mente de un chico de 15 años de edad llamado Charles Andrew Williams, quien el 5 de marzo de 2002 mató a dos compañeros de clase e hirió a 13 más en una escuela secundaria ubicada en Santee, California. En la nota que el asesino de Bryan Zuckor y Randy Gordon dejó a su padre, resumió su sentir a través de un pedazo de la composición en la cual se reconoce que a veces uno es incapaz de revertir situaciones por más intentos que se hagan: “I tried so hard and got so far, but in the end, it doesn’t really matter…

Un amigo de Williams reveló a la policía que éste solía escuchar una y otra vez “In The End”, así como “Papercut” y “One Step Closer”, otros dos sencillos de Hybrid Theory. Ante la tragedia la agrupación respondió casi de inmediato por medio de un comunicado: “Como todos los demás, estamos profundamente tristes por tales hechos y nuestros corazones se unen a los de las familias de las víctimas…

Charles Andrew Williams permanece encerrado en la prisión estatal de Ironwood, en California. En 2002 se le fijó sentencia de medio siglo de cárcel y será elegible para alcanzar su libertad en 2052, cuando tenga 66 años. En una entrevista que concedió desde su celda, dijo que se sentía razonablemente feliz, que detestaba la prisión y que ya no se atormenta cuando en el calendario se acerca el 5 de marzo.

Chester Charles Bennington, aquél que con sus furibundos gritos estremeció a miles en Lisboa, cerró las persianas que costudiaban su alma y, sin que nadie mirara, perpetró también un crimen el 20 de julio de 2017. Mató a un colosal rockstar de la nueva guardia que componía sobre los trastornos del mundo y a quien se le saltaba la vena de la frente cuando rugía el coro de “In The End”.

 

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4 comentarios en “Los dos Charles

  1. No puedo con ellos, la canción tiene algo de bueno pero simplemente no los aguanto, se reconocer cuando hay grupos buenos de rock pero este la verdad nunca me gustó, incluso me puede poner tan annoyed

    Tqmmmm!

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