En 2006, el siempre controversial Morrissey puso a propios y extraños a elucubrar y teorizar con respecto a las palabras iniciales de «You Have Killed Me», el primerísimo sencillo de Ringleader of the Tormentors: «Pasolini is me, Accattone you’ll be«.
Referencias inmediatas al poeta y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini, y específicamente a su película de 1961 que refería a la prostitución que se daba en los barrios pobres de Roma.
Mientras que algunos sostenían que la canción hace referencia a la pérdida de la virginidad (idea atada a que Accattone era la primera película de Pasolini), los fans simplemente concluyeron que todo parte de la influencia de la capital italiana sobre el británico, quien, tras una década de residencia en Los Angeles, llegaba a esos lares para inspirarse, sentirse más libre y hasta tener un romance con un atractivo romano, de nombre Gelato.
«Pasolini es famoso por doquier, quizá fuera de Italia la gente está más interesada en su arte porque en casa le ven como cualquier otro, no como un genio», opinó Morrissey a la revista XL en marzo de 2006, charla en la que aclaró que Accattone no era precisamente su favorita entre las cintas de Pier Paolo.
«Era un talento genuino que brillaba en el cine, en la novela y en el ensayo. Durante las entrevistas era un tipo maravilloso, nunca falto de preparación ni nervioso. Todo un héroe».
Aunque medios como Billboard ubicaron a «You Have Killed Me» como un tema meramente efectivo para enmarcar el retorno del ex líder de The Smiths, el single se detuvo en el tercer escalón del chart británico, igualando lo hecho por su composición más exitosa hasta entonces: «Irish Blood, English Heart» (también tercera posición, pero en 2004).
Precisamente desde su regreso a la música y a la escena pública dos años atrás, el cantautor se había dado a la tarea de aclarar en diversas entrevistas la importancia que para él tenía la autenticidad en la gente, en sí mismo y en sus fans dentro de una industria cada vez más orientada a hacer de los artistas seres fabricados y carentes de naturalidad.
Quizá por eso «Moz» quiso emular a uno de sus ídolos en las tripas de este trabajo, tal cual publicó la revista Mojo en abril de 2006.
«(Pasolini) era genial y no se dejaba impresionar por nadie. No tenía que pretender ser alguien más, vivía fiel a su mundo y estaba obsesionado con el bajo perfil, era todo lo que deseaba. No quería nada más», comentó el músico.
Excéntricamente tímido y ruidosamente natural. Así ha sido el rey de los atormentados, quien se dice un tipo feliz a pesar de no tener más de diez amigos y de creer que el único amor real en este mundo… es el amor falso.
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