The KLF… los eternos rebeldes

121106-klfThe KLF fue uno de los proyectos más revolucionarios (y breves) de finales de los 80 e inicios de los 90. Seguramente muchos melómanos los recordarán más por asociación de sonidos de la época que por identificación de rostros o remembranzas de bailes de sus protagonistas. Para la inmensa mayoría… fueron seres simplemente anónimos.

Todo surgió de la imaginación de dos virtuosos como Bill Drummond y Jimmy Cauty, quienes ya se conocían de largo tiempo atrás y, entre sus locuras, pretendían crear el primer álbum trance puro, pero basados en la tendencia del momento: el hip hop.

Su obra más grande fue The White Room, un álbum que en un inicio se visualizó como soundtrack y del cual se desprenderían joyas puras del género como “3 a.m. Eternal”, “What Time Is Love?” y “Last Train To Trancentral”. Los tres temas habrían de cosechar grandes elogios en Reino Unido y generarían una gran cantidad de adeptos del proyecto cuya traducción no oficial de Kopyright Liberation Front jamás fue desmentida públicamente por sus protagonistas. Había que romper cánones, había que vivir de cierto misterio y crear atmósferas que estiraran la liga de ritmos desde el ambient hasta el propio trance.

Una de las anécdotas más recordadas en la corta vida de esta dupla hiper rítmica se dio cuando fueron invitados a los Brit Awards en 1992. Ahí, condimentaron “3 a.m. Eternal” con sonidos guturales estridentes y la intención de conmocionar a la audiencia, siempre considerada conservadora en estos premios, haciendo honor a la frase con la cual empezaba la melodía: “This is Radio Freedom“.

En algún punto de la presentación, Drummond tomó una ametralladora y empezó a disparar balas falsas contra los asistentes, causando tanto pánico y confusión como mofas y burlas. El propósito de matar a la industria musical de la época había sido cumplido frente a millones de televidentes. Y para dar el cerrojazo de oro, el manager del grupo condimentó la osadía al anunciar que los integrantes de The KLF abandonaban en definitiva el negocio. Ironía pura si se toma en cuenta que esa misma noche el grupo compartió con Simply Red el galardón a Mejor Banda Británica. La estatuilla sería encontrada tiempo después por un granjero, tras desenterrarla en un terreno cercano a Stonehenge.

Quienes hoy día cuenten con parte de la obra de la micro pandilla inglesa pueden considerarse afortunados, ya que una de las últimas “fechorías” de estos excéntricos músicos fue retirar todo su catálogo comercial para cumplir con la misión de alejarse auténticamente de la industria. El juego había terminado. El juego que ellos mismos decidieron iniciar. Siempre… a su modo.

Transgresores, visionarios, rebeldes. Por eso no extrañó que el colofón de una carrera de cinco años fuese la quema de un millón de libras esterlinas derivado de las regalías que habían generado los dos nenes bajo el nombre de The KLF. Ocurrencia de Jimmy que a Bill le pareció sensacional. Así pues, llamaron al periodista Jim Reid y a un camarógrafo y, en presencia de ambos, armaron el incendio, el ritual del absurdo, en el que un millón de libras se fueron directo al carajo.

4 comentarios en “The KLF… los eternos rebeldes

  1. Jajajajaja no se por que me recordo entre Vanilla ice y un poco a la música electrónica de los 90s, pero está como para una fiesta fresísima jajajaja, me gusta, jmmmmmmmmmm!

    Cómico eso de las ametralladoras y su elajo en los Brits jajaja, jmmmmmmm, bien ellos! jajaja

    tqmmm!!!

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