Un horripilante asesinato, una injusticia y un final feliz al estilo Pearl Jam

En 1993 Damien Echols, Jessie Misskelley y Jason Baldwin fueron sentenciados por el brutal asesinato de tres niños de ocho años de edad en West Memphis, Arkansas.

El caso ha resultado uno de los más absurdos y lamentables que se recuerde dentro de los procesos criminales de Estados Unidos, ya que los mencionados fueron acusados esencialmente por ser considerados adolescentes “inadaptados”, adoradores del Heavy Metal (y consecuentemente “satánicos”), y pésimamente vistos entre las familias conservadores de dicha región. Es por ello que cuando fueron hallados los cuerpos atados y golpeados de los pequeños Steve Branch, Christopher Byers y Michael Moore en un dique de drenaje, la policía no dudó en determinar culpables inmediatos. Echols fue condenado a muerte, mientras que a Misskelley y a Baldwin se les dictaminó cadena perpetua.

Las incongruencias del caso generaron dudas en la opinión pública, pero particularmente en el ramo musical. Eddie Vedder, líder de Pearl Jam, se enteró del mismo en 1996 a través del documental Paradise Lost que transmitió HBO y en el cual, con un sinfín de testimonios de los involucrados y la presentación de diversas pruebas, se exhibieron las inconsistencias policiales, así como la presunta “confesión” de uno de los acusados que, en términos reales, había sido obtenida mediante coerción.

A partir de entonces, Vedder, su banda y otros artistas como Natalie Maines, Ozzy Osbourne y Henry Rollins comenzaron una recia campaña para recaudar fondos para la defensa de los acusados, entonces llamados los West Memphis Three. Incluso Rollins fue el artífice de un disco titulado Rise Above, cuyo propósito fue juntar dinero en favor de ellos.

Era muy difícil visitarlos en prisión y después tener que marcharnos y saber que todavía iban a seguir ahí“, declaró Vedder a medios estadounidenses el año pasado.

Finalmente, en agosto de 2011 los tres implicados fueron liberados por medio de una maniobra legal en la cual mantienen su inocencia aunque reconozcan que los fiscales ostentan suficiente evidencia en su contra.

En lo que respecta a los músicos, hay que decir que fueron auténticamente los agentes que lograron presionar a la justicia durante las audiencias… hasta lograr su objetivo.

En las fotografías del día del veredicto se puede ver a Eddie Vedder sonriente y satisfecho a escasos dos metros de Damien Echols, el sentenciado a muerte que ahora podrá gozar de libertad condicional por los siguientes 10 años. Nada mal para alguien que en 1993 fue juzgado y acusado simplemente por su facha y por su extremo fanatismo hacia un tipo de música en particular.

 

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Un comentario en “Un horripilante asesinato, una injusticia y un final feliz al estilo Pearl Jam

  1. Ay, osea q los acusaron solo por su facha? que mala onda, se pasan, pero creo que por algo el mundo no soporta a los americanos

    tqmmmmm!

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