El médico que agarró el corazón de John Lennon tras ser baleado por Mark Chapman

John Lennon fue trasladado a nuestra sala de emergencias poco antes de las 11 PM. Estaba muerto al llegar“.

Las palabras de Stephan G. Lynn, un joven médico de 33 años al frente de urgencias del Hospital Roosevelt en Nueva York, cimbraron la conferencia de prensa de aquella noche del 8 de diciembre de 1980, en la que el mítico ex Beatle fue baleado afuera del edificio Dakota por Mark David Chapman.

Todo había sucedido muy rápido para el hombre que minutos antes tomó el corazón colapsado de John Lennon en un intento, ya no de salvarle la vida, sino de regresarlo de la muerte.

30 años después, y a través de una entrevista telefónica que amablemente me concedió, el propio galeno recordó ciertos detalles de aquel lunes en el que intempestivamente atendió y debió declarar de modo oficial el fallecimiento del ídolo de millones.

En un primer momento… no pudo reconocer a Lennon, a quien recibió con tres heridas en el lado izquierdo del pecho, pálido, sin presión sanguínea, sin pulso, sin signos vitales. Tampoco llevaba consigo sus célebres gafas.

“Estaba en casa a las 10:30 PM. Una enfermera me llamó y dijo… ‘Doctor Lynn, recibimos una llamada de la Policía. Hay una persona con heridas de bala, necesitamos que regrese al
hospital’. Tomé un taxi y llegué al Roosevelt antes que el herido”, remembró Lynn.

“Pese a que éramos residentes de la misma zona, no pude reconocerlo. Lo traían dos oficiales en brazos y cuando lo ingresamos al cuarto de resucitación, las enfermeras le quitaron la ropa y, al retirarle su cartera, nos percatamos de que se trataba de Lennon”.

Lynn y su staff no titubearon y realizaron un procedimiento denominado toracotomía abierta para darle masaje directo en el corazón.

“Abrí el pecho de John y tuve su corazón en mis manos. El corazón estaba vacío cuando empecé a bombearlo. Vimos toda la sangre que había perdido y un tremendo daño en vasos sanguíneos. Iniciamos el proceso de transfusión sanguínea, pero sabíamos que las posibilidades eran escasas. 30 años después te lo digo: siempre supe qué hacer y cómo. Esa noche fui asistido por dos médicos y atendimos al paciente sin pensar en su fama. Una vez que John fue pronunciado muerto, aproximadamente a las 11:15 de la noche, todos en el área de urgencias nos detuvimos, respiramos y, sólo entonces, comprendimos que habíamos participado en un momento histórico… de la forma más desagradable”.

Lynn dio la noticia a Yoko Ono, quien le suplicó no hablar antes de que ella saliera del hospital por la puerta trasera para volver a casa. Cumplido tal deseo, el médico oficializó el deceso al mundo entero, a través de una rueda de prensa.

Entendido el fanatismo ligado a The Beatles y al propio Lennon, el médico ordenó aquella misma noche que todo lo usado en la sala de urgencias para atender al músico se protegiera con recelo. Todos los utensilios de la cirugía fueron cuidadosamente protegidos, las sábanas, las toallas, todo.

“No sé específicamente si con el tiempo fueron destruidos, pero al menos sí los protegimos para que no fuesen usados de modo inapropiado. Pedí enfáticamente al staff del área de urgencias que si tenían marcas de sangre de Lennon en su ropa o batas, no hicieran nada inapropiado y carente de ética. Nos empeñamos en proteger su confidencialidad. Un periódico publicó la foto de Lennon muerto, pero no fue tomada en el hospital, sino en la morgue. Su privacidad no fue vulnerada por mi staff”.

Por cierto, para quienes aún creen en la versión de Mark Chapman, preso desde aquella noche y quien ha sostenido una y otra vez que nunca gozó de buena puntería, el doctor Lynn tiene un último mensaje:

“La historia dice que Mark David Chapman no era un buen tirador, pero ese día colocó tres balas exactamente en el lugar indicado. Estaba a 13 pies cuando disparó… y fue completamente letal”.

3 comentarios en “El médico que agarró el corazón de John Lennon tras ser baleado por Mark Chapman

  1. El corazón de Lennon ya no latía, pero me puedo imaginar el del Dr. Lynn al darse cuenta que estaba atendiendo al ex Beatle. Sensacional anécdota para aquellos quienes detestan el amarillismo y prefieren ser más reservados, como lo fue en su momento Stephan G. La última declaración es sensacional y confirma que John tenía que morir esa noche.

  2. que triste, esto me hace pensar lo mismo que a veces pienso? no sempre hay espacio en el mundo para los q somos tan diferentes?

    tqmmmmmmmmmmmmmm

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