
Dos años antes de que Alphaville lanzara “Forever Young” y Ultravox “Dancing with Tears in my Eyes”, una pandilla de Colchester, Essex, ya había escrito la canción definitiva sobre hacer el amor mientras cae la bomba atómica.
Las tres joyas hablan de lo mismo — el amor como único acto posible frente al apocalipsis nuclear que en plenos años 80 podían desatar Estados Unidos y la Unión Soviética. Las tres emanaron del mismo miedo colectivo, de la misma guerra que nadie sabía si iba a seguir siendo fría.
Robbie Grey, vocalista de Modern English, escribió las letras recostado en el suelo de un apartamento en Shepherd’s Bush, Londres. Diez minutos. Stream of consciousness. Nada planeado. Era 1982 y aquellos queribunes londinenses eran un grupo estridente sin la mínima habilidad para crear estribillos, según admitió Grey: “Éramos una banda más de punk rock, con más filo. Este tema fue una de nuestras primeras incursiones en la dinámica de verso, estribillo, verso, estribillo. Realmente no entendíamos demasiado sobre composición”.
El productor Hugh Jones, quien había trabajado con Echo & the Bunnymen y The Damned, llegó a verlos tocar y en algún punto de la velada se convenció de que podía hacer algo con los británicos. En los estudios Rockfield, en el campo de Monmouthshire, Gales, Jones hizo todo lo necesario para sanitizar su sonido, extirpar el ruido y hacer germinar la melodía. Para lograr la reverberación característica de la canción colocó amplificadores dentro de los baños del estudio, alejó los micrófonos y llegó a utilizar cajas de cartón para alterar la acústica.
La letra que Grey había garabateado refería a una pareja haciendo el amor mientras comienza una hecatombe nuclear. Margaret Thatcher en Londres, Ronald Reagan en Washington DC, la guerra fría en su momento más tenso. “I Melt With You” era literalmente eso — dos cuerpos fundiéndose mientras el mundo se acaba. El verso “Never really knowing it was always mesh and lace” era una referencia al primer álbum de la agrupación, Mesh & Lace. Nadie lo notó. Pero poco importó.
El sencillo salió en agosto de 1982 en el sello 4AD y el álbum After the Snow se publicó ese mismo año. La canción quedó como segunda pista secundaria, sin mayor atención. Ahí murió, o debería haber muerto. Sin embargo, alguien en Estados Unidos encontró un import inglés y empezó a pasarlo en una emisora de radio. De ahí saltó a otra. Y a otra. “Se esparció como pólvora”, recordó Grey. “Pasamos de tocar para doscientas personas a estar en Daytona Beach actuando frente a cinco mil que se sabían todas las letras”.
El video costó mil dólares. Se grabó en un estudio en Tottenham Court Road — la banda tuvo que cargar su propio equipo. Grey se hizo el rasguño en el brazo arrastrando un amplificador hacia el set. En el clip, mientras la banda toca en una sala oscura, una pareja baila y se mira a los ojos. Era una mancuerna interracial y generó especial controversia en Estados Unidos, donde MTV apenas comenzaba a incluir artistas negros.
“I Melt with You” tiene más de tres millones de reproducciones acumuladas en radio estadounidense y es una de las quinientas canciones más tocadas en su historia. No llegó al top cuarenta del Billboard en ninguna de sus dos apariciones y es considerada por muchos un one-hit wonder. Robbie Grey no tiene el mínimo problema con eso. “Ha pagado nuestras facturas durante treinta años”.
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