La historia detrás de las más grandes canciones

‘Gimme Shelter’ y la gloriosa noche de la tragedia

Casi a medianoche, Merry Clayton tiene su mejilla desparramada en el hombro de su marido. Con cinco meses de embarazo, amodorrada y en la cama, está a punto de clausurar otra de esas jornadas agotadoras.

Antes de ceder al peso de los párpados, retumba el teléfono. Merry atiende, mientras su esposo Curtis Amy frunce el ceño. Jack Nitzsche, productor musical y buen amigo de la mujer que ha sido corista de Ray Charles, le pregunta si está ocupada, consciente de que más allá del sueño, a estas horas solo veladores y sepultureros están en labores. «Verás. Unos chicos ingleses han llegado a la ciudad y quieren a alguien para cantar a dueto con su vocalista. ¿Puedes venir?», le dice Nitzsche.

Cuarenta minutos después, en una cabina de los Sunset Sound Studios de Los Angeles, Merry ruge sin concesiones «Rape, murder, it’s just a shot away..!» y posa así un pie en el estribo de la inmortalidad. Maravillado y excitado a medio metro, Mick Jagger grita… «Wowww!!». En la cinta queda grabada la catarsis, la interpretación antológica de la invitada y la fascinación del frontman de The Rolling Stones.

Con su cálida pijama de seda y una bufanda que alcanzó a enrollarse antes de salir de casa, Merry se sienta en un taburete del estudio a recobrar el aliento mientras Jagger y Keith Richards alegan la conveniencia de otra toma. Clayton acepta registrar no una, sino dos más. «Esta mujer apareció a la mitad de la noche en el estudio, yo no la conocía. Llegó con rizadores en el cabello, acababa de dejar su cama y teníamos pensado que cantara una parte densa. Lo hizo con una gran personalidad, algo que realmente necesitábamos», diría Mick décadas después.

A la hora en que lechuzas y murciélagos juguetean ha sido capturada la cresta de «Gimme Shelter», un mid tempo apocalíptico y antibelicista que critica con rabia las guerras insulsas, en especial la de Vietnam. Cual equipo de futbol recién coronado, los cuatro Stones se abrazan. La cantante nacida en Luisiana se despide, empuja los pesados portones del inmueble y regresa a casa satisfecha y exhausta, sin imaginar las consecuencias de haber subido una octava en cada intento, sobrepasando todo límite. En la tercera toma, además de que la voz se le ha desgarrado en pleno aullido, Merry ha sufrido un aborto. Este intento, el seleccionado por el grupo, el definitivo, el que maravillará a los millones que compren el disco Let It Bleed, la marcará de por vida.

«Perdimos a una niña. Es un episodio que me tomó años y años y años superar», confesaría Clayton en 2021 a The Guardian, anclada a un recuerdo de latigazos emocionales. «Obtienes todo este éxito con ‘Gimme Shelter’ y a la vez, el corazón se parte con esa canción».

El 7 de noviembre de 1969, tres semanas antes de lanzar su nuevo álbum, The Rolling Stones entonan por primera vez «Gimme Shelter» en la arena de baloncesto de la Universidad Estatal de Colorado, en Fort Collins. Y esa misma noche, otra casualidad, Merry recibe en su domicilio el acetato de Let It Bleed. Con ojos desolados y el vientre inhabitado, observa la portada y luego mira los créditos para percatarse de que su nombre está mal escrito: «Mary Clayton«.

A punto de terminar la década, el título del álbum, ese que invita a que la sangre fluya, retumba más sobre ella que sobre cualquier otro ser humano.

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