La historia detrás de las más grandes canciones

Peggy, Buddy, Jerry y María

El manuscrito original de 1957 no llevaba por título «Peggy Sue», sino «Cindy Lou», ya que Buddy Holly tenía en mente a su sobrina Cindy para dedicarle la nueva canción de su banda The Crickets.

Pero el cambio atendió a un gran favor de amigo a amigo, de hombre a hombre, al interior de la agrupación. Por desafortunados avatares, el baterista del grupo, Jerry Allison, acababa de ser enviado a un sitio más lejano que Siberia por su novia Peggy Sue Gerron y necesitaba echar mano de Buddy para acabar con su aflicción y emprender la reconquista del territorio perdido. Planeó recuperar a la rubia más atractiva de la escuela Lubbock High dedicándole un tema con su nombre colgado del título.

Con una generosidad equiparable al tamaño de esa sonrisa merecedora de un anuncio de pasta dental, Buddy decidió ayudar a su amigo al ver cómo éste perdía piel cada día que transcurría sin los afectos de la chica de sus sueños. Así, la composición en ciernes cambió para siempre. Habría de llamarse «Peggy Sue».

Gerron oyó por primera vez esos versos simplones y alegres cuando Buddy y sus Crickets se presentaron en el Sacramento Memorial Auditorium, actuación que desencadenó la gritería de cientos de chiquillas en el lugar muy a pesar del estricto profesorado. Con esa lírica directa que mencionaba una y otra vez su nombre, Peggy se hundió en su asiento, sonrojada y vacilante.

«Me encantó la canción, casi al instante me pareció fascinante. Es difícil quedarse inmóvil cuando escuchas ‘Peggy Sue’», recordaría la musa década después.

La triquiñuela fue efectiva: Jerry reconectó con la joven de diecisiete años de tal modo que el 22 de julio de 1958 ambos coronaron su reencuentro casándose. El baterista agradeció una y otra vez a su amigo de los anteojos en el poquísimo tiempo que les quedó por delante: el 3 de febrero de 1959 Buddy murió en el avionazo más famoso de la historia del rock junto a Big Bopper y Ritchie Valens.

El desplome en medio de la ventisca de la pequeña aeronave rentada no solo acabó con la vida de los músicos, también enterró silencios y enredos que Holly, con veintidós años y casado con la puertorriqueña María Elena Santiago, cargaba al momento del percance. Al menos eso ventiló Peggy Sue Gerron medio siglo después en su libro de memorias Whatever Happened To Peggy Sue?

Dos aseveraciones atómicas de la autora: la primera, su gran amor adolescente no fue Jerry, sino el propio Buddy y, la segunda, éste falleció justo cuando pensaba divorciarse de María Elena, ya que vivía flechado por Peggy.

«Creo que me tienen congelada en el tiempo», afirmó Gerron en una entrevista con la BBC poco antes de cumplir setenta años. «Cuando la mayoría de la gente piensa en mí, piensa en una joven suspendida en una época de antaño».

Peggy Sue Gerron falleció en 2018 habiendo exhumado los pormenores de una vida muy lejana y desatado, con ello, la indignación de María Elena, la mujer que, aún sin poseer una canción en su nombre, es la única que vio a Buddy postrado a sus pies con un ramo de flores y un brillante anillo que ella llevaría en su mano toda la vida.

«If you knew Peggy Sue, then you’d know why I feel blue, without Peggy, my Peggy Sue, oh well I love you gal, yes, I love you, Peggy Sue…«

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