Tres días y once minutos

Marco rojo escarlata, la sugerente pegatina «Parental advisory, explicit lyrics» mordiendo la esquina superior derecha, y en el centro una especie de altar santero, rupestre, profano, sin la mínima pizca de glamour. Relucen tres figuras blanquecinas abrazadas debajo de una sábana insuficiente para cubrirles los genitales. Una gallina sobre una silla, una notita con la palabra “Positive” que muchos traducen como una prueba de Sida y otros como la ratificación de un embarazo, algunas velas, un cohete, una muñeca dorada, un naipe, una radio vieja e imágenes de santos alrededor dan el último condimento al collage que despide un aroma que puede verse y colores que pueden degustarse. Lo certifica el excéntrico título en castellano Ritual de lo Habitual.

La portada del segundo larga duración de Jane’s Addiction es darse una escapada a un lugar de lodo y algodón, una tapa nada habitual, banquetera y perfecta para mercaderes de sobrada maña, los que regatean y hacen del precio un zigzagueo de nunca acabar. Y todo por un capricho del vocalista del grupo Perry Farrell y su entonces novia Casey Niccoli, quienes resultan ser dos de las tres figurillas de la imagen. La tercera, la del centro, es Xiola Blue.

Así que no son, como algunos pensaron en 1990, tres santitos con una túnica a medio morir. La portada la ocupan jovencillos pintorescos que acaban de protagonizar un threesome y retozan desnudos unos minutos mientras vuelve el vigor. Así que Perry, Casey y Xiola son el rostro de un disco publicado en aquel verano de comienzos de década y, a la vez, la reconstrucción burda de un encuentro amorosísimo entre chavales vitaminados con juventud y picoteados por la heroína. Perry es el único varón en la escena, pero no el foco. Xiola lo es. La posición los delata. En la crucifixión sobre el monte ella la haría de Cristo.

El trío tiene su historia: en un caluroso fin de semana de 1986 Blue visitó a Farrell y a Niccoli. Fueron tres días de convivencia de altos vuelos y agitación frecuente. Tres días, los mismos que en la matemática de la Biblia son suficientes para resucitar.

Al cumplirse veinticinco años de Ritual de lo Habitual, Perry habló con la Rolling Stone de aquel idilio: “Fue un increíble y breve periodo de mi vida en el cual tuve no una, sino dos novias. Era joven y experimentaba (…) Ahí estaba yo, en la cama con dos preciosas y exóticas chicas, mi novia Casey, con quien vivía, y Xiola, quien nos visitaba. Pueden vernos en la portada del álbum; fue algo divertido que nos hizo sentir realmente bien, y a esa edad permanecer despiertos tres días… ¡era fácil!»

Casey también compartió el recuerdo, según el libro Whores: an oral biography of Perry Farrell and Jane’s Addiction, escrito por Brendan Mullen: «Nos drogamos y bailamos los tres e hicimos el amor y escuchamos música hermosa. Fue muy romántico, teníamos una habitación a la que llamamos ‘Jardín del amor’, llena de plantas, tapices y velas. Xiola era una chica colorida y creativa, pero también una gran adicta a la heroína.»

La historieta tuvo un final no deseado y sí previsto: Xiola murió a los diecinueve años por una sobredosis en 1987. Y Perry la honró con “Three Days”, el sencillo de casi once minutos que él mismo llamó el “Stairway to Heaven” de Jane’s Addiction, una ola interminable y amorfa de idas y venidas que aún en la época más volátil del grupo, fue su pico. La explicación de la deidad megatatuada del grupo, Dave Navarro, parecería describir un trío más que una canción: “Creo que estábamos químicamente acelerados. Es uno de mis cortes preferidos entre todo lo que hicimos. Realmente narra una historia sin importar un carajo la estructura, sin importar un carajo los versos o los coros. Cada parte es memorable.”

La vida se hizo fantasía y la fantasía se volvió canción, una tan carnal como memorable que arranca con Farrell y su voz chillona apenas murmurando acongojado “At this moment you should be with us, falling like we do like you love to, but never will again, I miss you my dear Xiola…” y acaba varios minutos después en completo frenesí: “Erotic Jesus lays with his Marys, loves his Marys, bits of puzzle, fitting each other, all of us with wings!

Acaso lanzado inadecuadamente como sencillo de promoción del disco en agosto de 1990, “Three Days” no figuró en los charts. Quizá porque fue siempre de culto, culto exquisito y puro, culto incompatible con el pop del Billboard. Bastaba con Perry, Casey y Xiola. Y con perpetuar su encerrona, su luto, su altar y su remembranza al desnudo. Bastaba la canción perfecta, la única en la historia del rock en la que es posible masturbarse en honor a la chica y llorar a mares por su pérdida.

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