¿The Shirelles y más que un ‘one night stand’?

La encomienda que en 1960 hizo el copropietario de la editorial Aldon Music, Don Kirshner, al tándem Carole King-Gerry Goffin, entonces pareja de recién casados, fue simple: componer un hit en favor de un grupo de cuatro carismáticas chicas salidas de Nueva Jersey, con sonrisas elásticas, atuendos idénticos y peinados impecables. Les llamaban The Shirelles.

Madre primeriza con casi dieciocho años de edad y al cuidado de su bebita Louise, King aceptó el desafío del promotor neoyorquino y articuló la melodía en un par de horas, durante un atardecer anaranjado en Manhattan. Aun novata, colocó el corralito de seguridad de la pequeña a unos centímetros del piano y combinó el ojo protector con la magia creativa. Terminado el armazón melódico, la joven mamá dejó a su cónyuge un papelito en el que se leía un mensaje breve: “Ahora por favor, escribe tú”.

Gerry atajó el recado: “Me puse en la posición de una mujer porque, sí, de cierta manera era una pieza autobiográfica. Pensé… ¿qué le cantaría una chica a su pareja si hicieran el amor esa noche?”, reveló Goffin en una entrevista con Sheila Weller al hablar de “Will You Love Me Tomorrow?”, una de las canciones campeonísimas de 1960.

Con una lírica nadando en un sinnúmero de dudas provocadas por un “one night stand” («Is this a lasting treasure or just a moment’s pleasure?, can I believe the magic in your sighs, will you still love me tomorrow?”), el tema en el que Goffin se las ingenió para encarnar a una mujer víctima de los murmullos del alma y presa de los futuros impredecibles detonados por un romance completamente nuevo, fue el primer número uno de una agrupación integrada por chicas negras. La firma para marcar la historia pertenece a Beverly Lee, Shirley Owens, Doris Coley y Addie Harris.

“Cuando Carole trajo la pieza a Scepter Records, su voz sonaba en el demo. Era una maqueta cruda, vibraba como una auténtica canción country y eso no nos gustó mucho”, contó Beverly Lee a Pop Culture Classics en octubre de 2011. «Gracias a Dios, Luther (Dixon, productor) tenía un oído musical extraordinario y sabía lo que era un buen material para nosotras. Nos dijo: ‘Van a hacer esta canción’. Aceptamos y fuimos al estudio; ahí nos topamos con una gran orquesta, violonchelos y una sección de cuerdas. Cuando empezaron a tocar… ¡todo fue exuberante! Dije: ‘¡Dios mío!'»

Más de medio siglo y quinientas versiones después -incluidas las de Cher, Roberta Flack y Amy Winehouse- el hit supernova de The Shirelles, el «bebé musical» de los otrora esposos Carole King y Gerry Goffin, suena con la misma fuerza y fragilidad con la que alguna vez una chica celebró que aquella noche él sería todo suyo, sin saber qué sucedería exactamente… al amanecer.

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