Dedos tibios

Tawanda-Mudimu.-600x336 Consciente de una muerte próxima, tendido en una cama y con la piel de porcelana erosionada por las marcas del SIDA, un adolescente vuelve a escuchar de cerca la voz de su padre. En el reencuentro que se creía imposible, su flacura y languidez demuelen al viejo, quien, pese a ello, toma su mano y la aprieta hasta lograr que los dedos se calienten y entrelacen.

Con edad de principiante, el chico vive ya su tercer acto. Poca vida detrás y pocos días por delante hacen que el miedo lo devore. Incapaz de moverse, es su padre quien le asiste, endereza su espalda y ayuda a mantenerle tirante el cuello. Carcomido y famélico, el cuerpo se dobla y los músculos se vencen, pero el amor, que no está infectado, compensa. Años de desavenencias quedan atrás. El hijo se deja ser hijo y el padre socorre como padre. Agonizarán juntos, aunque sólo uno muera. Y antes de que la zozobra estruje, el flaco pide a su viejo que lo abrace. Que si el mal lo consume adentro, el bien lo arrope afuera. Que si la muerte es instantánea y fría, la sonrisa cálida resista y permanezca.

Escrito por Bernie Taupin, este conmovedor pasaje sobre un hombre y su hijo en fase terminal gotea a lo largo de los tres minutos y medio de “The Last Song”, pieza que Elton John lanzó como segundo single del disco The One en octubre de 1992, justo cuando el SIDA era la primera causa de muerte en hombres de 25 a 44 años en Estados Unidos.

“No quería componer algo obvio. Quería abordar el tema de la intolerancia y de la gente que no entiende. Me aboqué al caso de un padre aceptando la homosexualidad de su hijo, pero lamentablemente… demasiado tarde”, explicó Taupin ese año en el sofá de invitados de Arsenio Hall, con Elton a su lado escuchando atentamente.

“Habría sido fácil plantear una situación entre enamorados, pero creímos que de esta manera ampliábamos nuestra audiencia. Si la canción puede desbaratar parte de esa intolerancia que padecemos hoy día, estaré muy contento”, ahondó el eterno letrista de John.

‘Cause I never thought I’d lose, I only thought I’d win, I never dreamed I’d feel… this fire beneath my skin. I can’t believe you love me, I never thought you’d come, I guess I misjudged love… between a father and his son

Cuando Elton recibió vía fax los versos de su amigo Bernie y empezó a leer, sintió que la mitad del cuerpo se le hacía polvo. Resultó imposible actuar como el artista avezado con más de 20 años de recorrido y el genio habituado a componer melodías con la facilidad con la que un niño crea un monstruo en la oscuridad. “Lloré todo el tiempo mientras trataba de agregarle música a las letras. Fue muy difícil cantarla”, declaró el inglés de los anteojos a la revista The Advocate.

Y es que en los meses en que surgía “The Last Song” un recuerdo le aturdía: la muerte de Freddie Mercury. El suceso que paralizó a la industria el 24 de noviembre de 1991 era pintura fresca que despedía dos olores: el de congoja y el de pavor al SIDA. Porque un dios de la música había sido reducido a simple mortal, infectado y doliente. Un individuo que, tras brillar como el colosal líder de Queen, pasó sus últimas horas prácticamente ciego, azotado por intensos dolores, convulsiones y dosis de morfina. John fue testigo de ello al visitarlo aquel domingo en que Freddie falleció.

Esta canción fue compuesta hace poco y es acerca de la compasión, la indulgencia, el perdón, la honestidad, el miedo y la rabia, pero sobretodo… el amor”, dijo Elton a sus fans durante un recital en Australia en 1993, poco después de crear una fundación para apoyar programas de investigación para encontrar una cura a este mal.

“A mis 46… tengo este fresco incentivo de ser útil, seguir presentándome en vivo y sentir que quizá no vine a este mundo solamente a cantar ‘Crocodile Rock'”, expresó el británico en otra entrevista.

Jirones, testimonios y obras que los artistas van dejando en el camino tras comprender la delgadez de la vida, el poder de la muerte y las posibilidades de una canción para ubicarse en medio de ambas.

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2 comentarios en “Dedos tibios

  1. Se me hace muy fuerte y triste a la vez esa historia pero que bueno que aún cuando fué tarde, se pudo hacer algo al respecto, yo creo que hay que tratar de no irse de este mundo sin antes estar tranquilo con todos los que amas y te aman

    De los pocos aciertos de Elton jajajajaja
    tqmmmmm!!!

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