
Agosto de 2001. Revista Seventeen. Sección Lyric Lounge.
Cuatro lectores intentan descifrar “I Might Be Wrong”. Thom Yorke responde y califica. La dinámica es divertida, ligera, pero detrás hay una canción salida de un punto de quiebre: “I used to think there was nothing left at all…”
Una noche, el flaco camina frente al mar, observa su casa desde la playa y atisba algo extraño moviéndose en su interior.
“Miré hacia atrás y, aunque sabía que no había nadie, pude ver una figura caminando por dentro. Luego volví a la casa y grabé la pista con esta presencia todavía allí», diría a Mojo en 2001.
Durante meses escucha a su pareja, Rachel Owen, repetirle sin cesar: “Siéntete orgulloso de lo que has hecho. No voltees atrás y sigue adelante. Deja que lo malo se esfume”.
Ese Yorke que intenta ordenar lo que siente se posa frente a los chicos valientes y elegidos por Seventeen que intentan decodificarlo.
Tess es la primera en lanzar su interpretación de “I Might Be Wrong” y escribe que la luz simboliza un nuevo comienzo tras una mala relación pasada y que la cascada es renacimiento. Thom responde: “Tienes un lado correcto. Hay, como siempre, otros aspectos. Soy solo un receptor al que le transmiten mensajes desde el cosmos. Calificación: 9/10”.
El siguiente es Max, quien habla de esperanza. Yorke matiza: “Intentando ser optimista, sí, pero no es tan personal como imaginas. Confuso, Max, lo siento. 5/10”.
Jamal sugiere que las letras hablan de una borrachera, ante lo cual el líder de Radiohead afina: “Creo que has pedido el punto. El ‘open up, begin again’ es esa sensación de euforia, pero también es tu amante hablando. Es sobre bailar y hablar y olvidar. Y es el momento en que dejas de beber, te deprimes y tu cerebro se convierte en masilla». 6/10”.
Luego aparece la lectura más amplia, de parte de Eric: vida y muerte fundiéndose y el deseo final de vivir en plenitud. Yorke le contesta: “Eso está bien. Pasé tiempo viendo las cosas morir. Caminando por vastos paisajes, viendo el cambio de estaciones, rocas antiguas, cadáveres podridos, ríos gorgoteando. Calificación: 11/10”.
Thom había caminado frente al mar, había visto una figura donde no había nada y había escuchado la voz de Rachel insistiendo: avanza. Luego escribió la canción, una de las esenciales de Amnesiac. “No había intruso. Todo estaba en mi mente, como siempre”.
Más que del fantasma, se trataba de la luz. Y de la frase más honesta posible. Yorke podía estar equivocado.
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