De amantes

rankin-richard-ashcroft.jpg“Puse todo en este disco, son canciones hechas con el alma. No hay remordimientos, es el primer compendio de trece temas exclusivamente míos y mi tonto nombre está escrito en la portada.”

Con sus gafas para él son como venas y dando golpes cada cinco segundos a un pitillo, Richard Ashcroft lucía relajado en abril de 2000 al conversar con Jo Whiley acerca de su debut solista, Alone With Everybody.

Encendido el segundo cigarrillo, el hombre de la nariz prominente se paró de la silla e interpretó con guitarra acústica “A Song for the Lovers”, sencillo insignia de aquel álbum. Aparecía sin The Verve, sin los cuatro cómplices con los que tres años antes había dislocado los charts. Aquí el nacido en Wigan era un botellón en el mar, objeto a la deriva y a su circunstancia, probando suerte como aventurero libre en el amanecer del siglo. Y ya aprovechando la soledad -que no la desolación-, abordaba de primeras el romance con Kate Radley, su mujer.

I spend the night, yeah, looking for my insides in a hotel room… waiting for you. We’re gonna make it tonight, yeahhhh…“, cantaba con acento festivo el hombre del nombre y apellido elegantes.

Cada línea era un ola de amor y enamoramiento. Richard retaba al destino con una fina creación de rock atemperado, decorada con intensos violines que emocionaban más o menos como había sucedido con la planetaria “Bitter Sweet Symphony”, esa que sacó a The Verve del anonimato y a The Rolling Stones de la modorra.

Habiendo pasado la marca de los quince años de matrimonio con Radley, el inglés explicó en 2011 a Kristine Stone los estímulos alineados a “A Song for the Lovers”, pieza que había quedado estancada en las rondas de eliminación del álbum de 1997, Urban Hymns: “Recuerdo haber escuchado un tema de Joy Division en la radio mientras esperaba a que mi esposa volviera a casa y me brotó la idea de hacer una canción para los enamorados que sirviera como telón de fondo a esa típica ansiedad que se da cuando estás por iniciar una aventura amorosa que sabes que es seria y que será profunda, no un encuentro de una sola noche.”

El flechazo se había dado en algún punto de los años 90 con el discretísimo sello de los amantes. Sucedió mientras The Verve abría los conciertos de Spiritualized, grupo comandado por Jason Pierce donde Radley fungía como tecladista. “Estábamos teloneando a su banda. Vi a esta chica saltar del escenario con esas botas y esa linda faldita y dije ‘Wow, ¿quién es?'”, reveló Ashcroft, quien se casó en secreto con Kate en 1995, cinco años después de que ésta iniciara un noviazgo con Pierce.

Independientemente de cómo siguieron adelante los protagonistas de este triángulo amoroso -la debacle del mandamás de Spiritualized merece un texto aparte-, no queda duda: “A Song for the Lovers” es un título enteramente preciso para la canción que el fundador de The Verve escribió en honor a la chica anhelada por dos espadachines.

En el respectivo videoclip, estrenado en mayo de 2000, Richard aparece encerrado en una habitación de hotel con el torso descubierto, escuchando música y haciendo una llamada telefónica que acaba abruptamente con una queja: “It’s been half an hour…

¿A quién esperaba con semejante ansiedad el flaco en la historieta? No se sabe. Tal vez al amor de su vida.

O al amor de la vida del hombre que deseaba pisarle la cabeza. El furibundo Jason.

8 respuestas a “De amantes

  1. Ayer escuchaba el disco Urban Hymns, acepto que lo escuche bajo los efectos del LSD y fue lo más maravilloso del mundo. Se ha vuelto un disco entrañable para mí. A pesar de haberlo escuchado infinidad de veces, mi percepción sobre The Verve cambió por completo.

  2. Uno de los mejores discos de la historia con canciones ya inmortalizadas. “Sonnet” me acompaña siempre,”The Drugs Don’t Work” fue elegida una de las canciones mas tristes de la historia por los británicos. “A Song For The Lovers” le queda mas que bien a Ashcroft de solista. Urban Hymns, uno de esos discos para tener en la ciditeca VIP.

  3. Pues si me gustó aunque si creo como dijeron acá arriba que es un poco como para Richard solo, aunque quizas también le cambiaron algo de la música o detallitos para ajustarlos a el 🙂
    Pero aún así yo creo que ese disco de The Verve es buenísimo por si solo, a mi me encantará siemrpe Bittersweet shmphony aun cuando los derechos no sean de ellos por ley, para mi esa canción es siempre de The Verve, lo demás es pura envidia jmmmmmm!

    Nadie como Richard, guapísimo el! ya quisiera Jagger!

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