¿Qué importa quién fue el infiel?

Con barba, ilusión y ¡cabello!, Phil Collins le juró amor eterno a Andrea Bertorelli, una guapa estudiante de teatro originaria de Canadá, el 27 de septiembre de 1975. La celebración se llevó a cabo justamente en el año en que el británico se hizo de valor y agarró el timón de Genesis que había dejado girando Peter Gabriel.

El compromiso de Phil con esta mujer, a quien había conocido en 1973 durante unas sesiones matutinas de arte dramático, lo llevó incluso a adoptar legalmente a Joely, hija de ella. Un año después la pareja consolidó su nexo trayendo al mundo al pequeño Simon.

Sin embargo, las nubes aparecieron y la relación se fracturó en 1979, cuando Collins descubrió el affaire que supuestamente Bertorelli sostenía con un pintor. Si bien en su momento algunos reportes indicaron que él tomó la decisión de consumar un divorcio, luego se dijo que fue Andrea quien abandonó el nido con el propósito de continuar el idilio que, según el cantante, disfrutaba entre sombras y artimañas.

No sería insensato afirmar que la última gran creación de la pareja fue “Against All Odds (Take a Look at Me Now)”, apenas uno de los innumerables singles bañados en oro de la vastísima oferta de Collins. Originalmente titulado “How Can You Just Sit There?”, el corte nació en las noches inmediatas a la mentada infidelidad.

Así recordaba su calvario el compositor en una entrevista que fue parte de This American Life: “Mi primera esposa y mis hijos se habían marchado y yo quedé ahí… abandonado. Todo está basado en mis experiencias de entonces y si no hubiese pasado por estas situaciones, probablemente jamás habría hecho un álbum ni me habría sentado al piano a componer día a día y noche tras noche. O en todo caso… habría creado un disco de jazz o rock.”

Aquél fue apenas el primero de tres divorcios del letrista y baterista, quien años después se empeñó en darle refresh al pasado por medio de una controversial autobiografía perversamente titulada Not Dead Yet. Muchos de los textos desataron la furia de Bertorelli al grado de que ésta promovió acciones legales contra su ex. “El libro contiene un cúmulo de afirmaciones completamente falsas acerca de mí y de mi matrimonio con Phil, las cuales han manchado mi reputación (…) Quisiera dejar en claro que yo me divorcié de Phil Collins por su adulterio. Los motivos para dicho divorcio no fueron impugnados”, lanzó Bertorelli en 2016, de acuerdo con el diario Daily Mail.

Tal contragolpe inauguró el choque de verdades, aventuras agrias, vicisitudes y estallidos públicos de un hombre con una sonrisa tan elástica como su expediente de romances volcánicos. Un genio y alborotador de multitudes con tanta capacidad para escribir un libro con el evidente objetivo de ensalzar sus encantos como facilidad para plasmar sus tragedias en entregas tipo “Against All Odds”.

Dado su origen calamitoso, la balada es simplemente imperecedera y por ello no se topó con demasiados escollos para adjudicarse un Grammy, obtener una nominación al Oscar -fue la composición estandarte de la película del mismo nombre que protagonizan Jeff Bridges y Rachel Ward- y tomar por asalto la cima del chart estadounidense en 1984, permaneciendo ahí tres semanas.

Los otrora enamorados Andrea y Phil… reducidos a vulgares enemigos y a preciosas cenizas musicales.

So take a look at me now, well… there’s just an empty space, and there’s nothing left here to remind me, just the memory of your face…

5 respuestas a “¿Qué importa quién fue el infiel?

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