Muy probablemente haya sido el momento más dramático en el casi medio siglo de historia de Pink Floyd.
Mientras el mítico grupo grababa «Shine On You Crazy Diamond» para el álbum Wish You Were Here, un hombre gordo, rapado y con cejas afeitadas, vestido de blanco y con una bolsa de plástico en las manos, entró a los estudios Abbey Road el 5 de junio de 1975 sin que nadie le preguntara cómo diablos llegó ahí.
Ya en la sala de creaciones, ningún integrante de Pink Floyd reconoció al intruso cuando éste tomó asiento frente a ellos y se les quedó mirando fijamente con ojos negros como el abismo.
Así pasaron varios minutos, hasta que el tecladista Rick Wright se percató de que el extraño era Syd Barrett, fundador de la banda, quien por problemas mentales había salido de la agrupación seis años antes, desapareciendo por completo. «He comido muchas chuletas de cerdo», susurró el regordete Barrett, mientras detrás de la consola Roger Waters rompía en llanto.
Al preguntarle sobre la melodía, Syd opinó que sonaba un tanto vieja. Después se levantó de la silla y partió. Fue la última vez que la banda vio a su amigo y fundador.
Curiosamente, «Shine On You Crazy Diamond» fue compuesta como tributo a Barrett, e incluso en aquellas sesiones la banda se refería a la pieza como «Syd’s Theme».
El hombre regordete, el «Diamante loco», se alejaría de las espirales de la fama y el glamour, y se instalaría de manera definitiva en Cambridge, donde moriría 31 años después…
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