Fue en 1998 cuando, a recomendación de un buen amigo californiano, descubrí a Kent, una banda sueca cuyos tonos me hicieron pensar inmediatamente en Radiohead, pero que también me llevaron a recordar ciertas baladas de The Smashing Pumpkins en una época que, evidentemente, les seguía favoreciendo dentro del ramo alternativo.
Casi 15 años después de aquel primer encuentro, el cual se gestó a través de la repetitiva escucha de su álbum Isola (el cual decidieron publicar en sueco y poco después en inglés), puedo concluir que Kent es una de las bandas de mayor calidad no sólo en lares escandinavos, sino en el mundo. Su incuestionable belleza en la composición, la fuerza interpretativa de su vocalista Joakim Berg, el equilibrio entre bajo y guitarras y el aderezo de las hermosas imágenes que uno puede encontrar en sus portadas revisten esta conclusión.
Lo demás sobra tal vez, aunque siempre será especial recordar cuando, viajando en tren por varios países de Europa en 2000, algunos de mis acompañantes endrogados en audífonos de antaño derramaban lágrimas a escondidas con ciertas composiciones de estos suecos. Pienso en «747, «Stop Me June (Little Ego)» o «Protection» y dichos flashbacks son contundentes. Vivencia pura.
Tras buscar recientemente una entrevista con la agrupación, varios periodistas suecos coincidieron en que Kent es la banda de rock más grande de su país, sin embargo, el idioma ha sido una barrera para lograr una comercialización efectiva a nivel mundial. Con una carrera que inició tras su fundación en 1990, solamente el citado disco Isola y el Hagnesta Hill han sido editados en sueco y en inglés; el resto sólo en su idioma de origen, mas es importante aclarar que las letras no decaen por ello, mucho menos la música o la calidad de interpretación de Berg.
Otras grandes obras del catálogo del grupo son Vapen & Ammunition, de 2002, y Röd, de 2009, pero vale más la pena echar un vistazo integral a todo lo que Kent ha construido en poco más de dos décadas de trayectoria.
Intensidad y belleza. Ellos lo tienen todo… aunque sólo Escandinavia lo sabe.
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