Cómo echamos de menos a Stellastarr*

Stellastarr* es una de esas bandas que tienen el poder de inyectar en el escucha un estado de ánimo diferente. Y lo logra con acordes nada elaborados, coros chiclosos y guitarras ingeniosas, siempre “coloridas” y, a juicio de muchos, hasta divertidas.

Así es el proyecto de Shawn Christensen, un tipo tan talentoso como Win Butler, pero menos ambicioso, menos mediático y más humilde que el capitán de The Arcade Fire. Si uno escucha con atención tracks como “Graffity Eyes” o “Sonja Cries”, no tendría problema en colocarlos como lados B de Funeral, ese álbum que lanzó al Olimpo a los referidos canadienses que bien pudieron dejar de ser indies una vez que editaron The Suburbs.

Stellastarr*, pese a su intermitente carrera con tres discos en nueve años de producciones oficiales, aún conserva los jugos refrescantes de ese movimiento virtuoso del que emanaron otras células neoyorquinas como Interpol, The Rapture y The Strokes, cuya evolución en el tiempo los colocó en estándares, alturas y listados diferentes, según el caso. Pareciera que todos ellos salieron del mismo colegio, tuvieron los mismos maestros y se sentaron en los mismos pupitres, pero la vida post estudiantil, como suele pasar, dio distinta cabida y recompensa a los graduados.

Lejos de las recientes y cada vez más fuertes críticas sobre Interpol y de las más benévolas hojas de evaluación que recibe The Strokes de parte de sus fans, Stellastarr* conserva ese encanto de banda todavía alejado del bien y del mal. Sus devotos los han tratado con respeto, su culto está intacto y, en todo caso, es su silencio lo que hace que se les eche de menos.

En 2009 salió Civilized y desde entonces… nada. Para un mundo cada vez más habituado a las redes sociales, uno puede dejar de girar y hasta de respirar, pero no de actualizar los estatus ni de tuitear. Y la cuenta de la banda registró sus últimos 140 caracteres el 8 de febrero de 2010, agradeciendo a uno de sus seguidores los elogios hacia “Freak Out”.

Esperemos que el hiato termine pronto y volvamos a gozar de Christensen y compañía, uno de esos pocos grupos que, sin importar el momento y al menos por unos minutos, garantizan que uno se sienta mejor, mucho mejor.

Melancolía divertida.

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3 comentarios en “Cómo echamos de menos a Stellastarr*

  1. pues cantan bien eh? bueno no es mi estilo pero de que tienen clase, la tienen, Madonna por favor vuelve, Luis cuando puedas hablame, me enteré de algo horrendo, mas bien indignante! tiene q ver con todos nosotros, tqmmmmmm!

  2. This might be the most sincere article I’ve ever read about stellastar. I agree almost completely with this. Cheers from another fan of the band 🙂

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