Alcohol, cigarrillos, coqueteo, música, celos, vergüenza, arrepentimiento y mucha, mucha tristeza…
Sostenida en un buen número de informantes, ha resultado interesante la pieza de Kevin O’Leary acerca de los últimos dos días de vida de Whitney Houston.
El comienzo del texto se sitúa en el jueves 9 de febrero, al interior del club Tru de Hollywood, donde diversos testigos afirman que la artista, además de cantar un par de canciones y firmar algunos autógrafos, consumió varios caballitos de tequila y copas de champaña junto a su hija Bobbi Kristina y a su (intermitente) pareja William Ray Norwood Jr., mejor conocido en el planeta musical como Ray J.
En el lugar, la protagonista de The Bodyguard, enfundada en un vestido negro, protagonizó una ruidosa y frenética escena de celos, jalando del cabello y golpeando en el rostro a Stacy Francis, ex concursante de The X Factor, quien a juicio de la cantante, coqueteaba con Ray J.
Al retirarse del lugar, una Houston demacrada y en muy mal estado pretendió llevar consigo una botella de vino, la cual derramó poco antes de subir en su auto.
«No me recuerden de esta manera, ¿ok?. ¡Primero recuérdenme como una madre! ¿Entienden? Nada de esto significa algo. Soy una madre», vociferó la diva de 48 años, según varios testigos.
A lo largo del viernes 10, Whitney realizó una serie de pruebas de sonido al interior del hotel Hilton de Beverly Hills y, al caer la noche, se dirigió al bar en compañía de su hija, donde varios huéspedes le achacan nuevos episodios de lastimoso descontrol.
Finalmente, Whitney pasó gran parte del sábado 11 un tanto callada en el área de alberca del hotel. Gente cercana afirma que la artista tenía un aspecto lamentable y parecía estar cruda.
Después de un rato, Houston volvió a su habitación en el cuarto piso y ordenó un sandwich de pavo, un plato de jalapeños, una tanda de papas a la francesa y una hamburguesa con queso, su última comida antes de llamar a su madre por teléfono y meterse a la tina, donde poco después sería encontrada sin vida.
En la letra de «I Have Nothing», canción lanzada como sencillo hace 19 años, un par de líneas señalaban: «No puedo sobrellevar esto por mí misma, no hay lugar dónde esconderme«.
Tras una década turbulenta y dos noches en extremo intensas, Whitney no pudo más.
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