Una joya perdida de 1997

Lusk no duró mucho tiempo como banda y, de hecho, muy poca gente sabe de su existencia y su legado.

El único álbum, Free Mars, fue lanzado en 1997 y hoy día es una pieza muy valorada por quienes atesoraron el rock psicodélico de finales de los 90, poco después de la muerte del grunge, en la decadencia del alternativo y en un punto aceptable del brit pop.

Encabezado por Chris Pitman (hoy Guns N’ Roses) y por el entonces desertor de Tool, Paul D’Amour, Lusk recibió el mote de “supergrupo” al sumar a sus filas a Greg Edwards (Replicants) y a Brad Laner (Medicine), conformando un cuarteto de culto que con Free Mars obtuvo una nominación al Grammy.

De aquella obra, de aquella banda, de aquel momento… surgió “Mindray”, track 6 y joya perdida que 14 años después sigue siendo excelsa a lo largo de sus 4 minutos y 18 segundos.

Anexo el track, muy difícil de conseguir en la actualidad por los canales habituales, toda vez que aquel álbum dejó de venderse y hoy es una pieza casi de colección. Yo cuento con dos copias y, con gusto, obsequiaré una al primer interesado que comparta mi nostalgia.

No se diga más. Disfruten la belleza de esta maravilla perdida en el tiempo.

 

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2 comentarios en “Una joya perdida de 1997

  1. No extraño a Lusk, puesto que jamás lo conocí, pero AMO los 90s, los supergrupos de todo tipo, a Guns y a Tool. Y aunque no comparto tu nostalgia por Lusk en específico, sí comparto tu nostalgia por la música de los 90s y Mindray me parece muy, muy bueno. Creo que ese álbum puede y debe ser para mí.

  2. pues ya oí de cabo a rabo el CD. Estuvo padre e interesante porque no conocía a esta banda para nada y por lo mismo ningún track me recordaba ninguna cosa o experiencia.

    The Hotel Family Affair me gustó muchísimo, pero es muy distinta a las demás canciones (un poco agresiva, mientras que las demás no lo son en absoluto… al menos así me lo pareció), de hecho me sonó un poco tipo The Cure.

    Me gustaron también Backworlds, Mindray y Undergarden… me parecieron muy evocativas, representativas de la época, no sólo por su sonido sino por esa tendencia noventera de dar preferencia a la melodía y no a la letra (he leído por ejemplo que Cobain no es que quisiera ser críptico o simbólico… simplemente las letras no le resultaban tan relevantes).

    Los demás tracks no me gustaron. 😦 Pero los escucharé una segunda vez, ya ves que a veces se requiere antes de que les tomes cariño.

    Muchas gracias por dármelo. Eres un buen amigo. Espero que tú y Janett tengan excelente año.

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