La imagen que ilustra este texto se tomó en el sexto piso del Greenwich Hotel de Nueva York, en las primeras horas del 9 de febrero de 2009.
Me indicaron que únicamente tendría 10 minutos para platicar con Dave Gahan a propósito del lanzamiento de Sounds Of The Universe, álbum que Depeche Mode lanzaría un par de meses después de aquella fría mañana en Manhattan. Los tracks del disco me habían llegado unos días antes a través de un archivo encriptado y protegido por dos contraseñas que tenían fecha de expiración. Tras algunas escuchas, encontraba fascinantes dos temas: «Peace» y «Perfect».
La charla fue movida y amena, el músico vestido todo de negro se portó amable y no rehuyó a cuestionamiento alguno. Si bien la regla señala que hay que iniciar la tanda con la obra nueva, mi interés se centraba en el turbulento periodo entre Songs Of Faith And Devotion (1993) y ULTRA (1997) y en su vida post adicciones.
«‘La paz llegará a mí’, señala el coro de uno de los nuevos temas de la banda, pero yo te pregunto… ¿llegó ya la paz a tu vida?». Sin titubeo, Gahan respondió: «Está llegando…». Le siguieron una sonrisa y los detalles: «¿No es finalmente lo que uno busca? encontrar una fase en la que nos sintamos bien con lo que hacemos. Uno analiza la persona que es y lo que le está dando al mundo y la pregunta que me he hecho por años es… ¿qué he hecho que, después de todo, haya valido la pena para mí y para la gente que amo? Puedo decirte que aprendo quién soy auténticamente cuando actúo en casa, con mi esposa e hijos, no en el escenario. Sé que el tipo de persona que quiero ser aún es muy diferente al tipo de persona que soy, pero estoy más cerca que hace años y, finalmente, de eso se trata la vida».
Gahan tocó algunos puntos más sobre sí mismo y poco sobre la música que Depeche estrenaba ese año, lo que me resultó fenomenal si se considera que este tipo, en los años 90, había sido apodado «El Gato», por las muchas vidas que ya había gastado a cambio de heroína y cocaína, de dos divorcios y la pérdida de la custodia de su primer hijo, Jack. En tal contexto, hablar de música y discos resulta poco interesante, especialmente si sólo hay 10 minutos de entrevista.
Con la tapa del Music For The Masses autografiada y un estrechón de manos, me despedí de Dave, quien, sin saberlo, desarrollaba cáncer de vejiga justo en ese invierno de 2009. El diagnóstico sería revelado cuatro meses después, en las primeras fechas del Tour Of The Universe.
Y «El Gato» gastaría una vida más, pero saldría avante otra vez.
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