
El rubio Cobain interpretó la canción en solitario durante el MTV Unplugged de noviembre de 1993 sin sus dos escuderos, sin efectos, completamente solo frente al micrófono en aquel set. Fue el único momento del concierto donde eso ocurrió.
“Pennyroyal Tea” había sido parida en medio minuto, tres años antes. En 1990 Kurt y Dave Grohl vivían juntos en un apartamento en Olympia, Washington. Según reveló Cobain al biógrafo Michael Azerrad, una tarde jugaban con una grabadora portátil de cuatro canales, el equivalente punk de un bloc de notas: “Dave y yo estábamos jodiendo con un 4-track y compuse esa canción en más o menos treinta segundos. Me senté como media hora y escribí la letra”.
Pensado originalmente como un boceto, el corte entró al radar de In Utero cuando Nirvana llegó a los estudios Pachyderm en Cannon Falls, Minnesota, con el productor Steve Albini. El estudio era una casona de madera entre campos nevados, a dos horas de Minneapolis — sin visitas del sello, sin prensa, sin nadie ajeno a la banda, Albini y el chef macrobiótico que alguien había contratado. Cobain llegó con la mitad del álbum terminada y el resto en fragmentos. “Pennyroyal Tea” fue una de dos canciones del disco que, según admitió Albini en Spotify Landmark, requirieron “más de un par de tomas”.
El nombre venía de dos cavernas distintas, y ninguna era la que todo el mundo asumió. La pennyroyal — menta pulegium, una hierba de olor penetrante pariente de la menta — se usaba desde la antigüedad como abortivo. En los diarios del cantante de Nirvana, publicados de modo póstumo en 2002 bajo el título Journals, dejó escrita su propia nota al pie. La anotación decía simplemente: “Abortivo herbal… no funciona, muy jipi...” Pero en la revista Impact en octubre de 1993, cuando un periodista le cuestionó directamente si la canción trataba de indigestión, Cobain dejó escapar media carcajada antes de responderle: “La pennyroyal tea es un abortivo herbal. Lo incluí porque tengo muchos amigos que han intentado usarla y nunca funcionó. La pieza es sobre una persona que está más allá de la depresión, alguien que está prácticamente en su lecho de muerte”.
Lo que Cobain omitió era que la pennyroyal también era lo que él bebía para sus llagas internas. Acumulaba años con un trastorno estomacal crónico sin diagnóstico claro tras algo así como quince médicos, una decena de procedimientos gastrointestinales y cincuenta remedios. Un hombre al agua en su propio cuerpo, un náufrago en mar revuelto. “Estuve en cama durante semanas vomitando y sin poder comer. Así que decidí: si ya me siento como un junkie, también podría serlo”, escribió en sus diarios.
Sus edificaciones mentales no se limitaban a la metáfora, eran razonamientos hechos con los dedos contra la pared. La letra — “I’m on warm milk and laxatives. Cherry-flavored antacids. Sit and drink Pennyroyal Tea, distill the life that’s inside of me…” — era su lista de remedios más que una figura poética.
Colmado de paradojas, el álbum salió en septiembre de 1993 y “Pennyroyal Tea” estaba listo para ser publicado como single en abril de 1994. Las copias físicas ya habían sido prensadas en Alemania y distribuidas parcialmente. También se había realizado un video. El holandés Anton Corbijn, director del clip de “Heart-Shaped Box”, había rechazado dirigir este, explicándole a Cobain que no podría superar aquel primer video. Kurt respondió: “Entonces nunca voy a hacer otro video si no lo haces tú”.
Y no lo hizo.
El 5 de abril de 1994, el rubio fue hallado muerto en el invernadero de su casa. Su estómago dejó de batallar con los demonios. El sello canceló el sencillo, retiró las copias distribuidas y destruyó todo lo que pudo. La fecha oficial de lanzamiento era el 3 de mayo. Las ocho mil unidades que BMG tenía en bodega se agotaron el lunes siguiente a la muerte de Cobain. John Pearson, director comercial del sello, declaró: “No planificamos ninguna campaña especial. Tal idea sería repugnante y de mal gusto”.
Algunas copias, sin embargo, escaparon. Las que sobrevivieron valen hoy entre mil y dos mil quinientos dólares.
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