
John McVie toca el bajo. La canción sube. El estudio en Sausalito huele a cigarrillos y a algo que nadie nombra.
En 1976 Fleetwood Mac graba Rumours en el Record Plant de California. Cinco personas atrapadas en un mismo barco hundiéndose: dos divorcios en curso, una ruptura, y suficiente cocaína para olvidar que todos se conocen demasiado bien.
Christine McVie acaba de separarse de John. Ocho años de matrimonio en la cornisa, como ella misma le dijo tiempo después a Cameron Crowe en la revista Rolling Stone. “Éramos fríos como el hielo el uno con el otro porque a John le resultaba más fácil así. No nos hablábamos. Solo lo indispensable para seguir trabajando en la banda”.
Lo indispensable incluía tocar juntos a diario.
Lo que John no sabía — o fingía no saber — es que Christine llevaba meses viendo a Curry Grant, el director de iluminación del grupo, tal cual Mick Fleetwood escribió en sus memorias: “John sospechaba algo. Me decía, ‘Está con él, ya sabes.’ Y yo le respondía, ‘No, no, no, John, es tu imaginación’”.
No era su imaginación. Curry Grant se había convertido en un problema logístico: el resto del equipo técnico lo odiaba tanto que ya no podía viajar en la misma van con ellos. Y en medio de ese paisaje, Christine se sentó al piano del estudio, luego de varias semanas sin escribir una sola letra. “Pensé que se me estaba secando el talento”, le confesó a la revista Q. “Estaba prácticamente en pánico porque cada vez que me sentaba al piano, no brotaba nada. Entonces un día en Sausalito, simplemente me senté y escribí en el estudio, y las cuatro canciones mías en el álbum son resultado de eso”.
“You Make Loving Fun” refiere a Curry Grant y fue grabada mientras John seguía en el estudio. Para evitar explosiones, Christine le dijo a John que la canción era sobre su perro. John dijo creerle.
La canción fue grabada en su mayor parte sin Lindsey Buckingham y Christine aprovechó tal ausencia para construir la canción a su propio ritmo, libre de la tensión habitual. Buckingham sobregrabó su guitarra después. John McVie grabó el bajo que Far Out Magazine describió como uno de los mejores de toda la discografía de la banda, sin saber que estaba tocando el soundtrack del romance de su ex con otro hombre: “I don’t have to tell you, but you’re the only one…” La letra más honesta y la más cruel de un disco donde se escurre la infidelidad con la espesura de la miel. La pieza dirigida al hombre equivocado, interpretada por la voz correcta y ejecutada por quien nunca debió escucharla.
La canción llegó al número nueve en el Billboard Hot 100. Fue el cuarto sencillo del álbum. Fleetwood Mac la tocó en cada gira que incluyó a Christine desde 1976 hasta 1997. John McVie tocó ese bajo en cada una de esas noches, en cada ciudad, en cada escenario. Veinte años. La misma canción. El mismo bajo. El mismo silencio de fondo.
Rumours vendió millones de copias, ganó el Grammy al Álbum del Año y se instaló más de treinta semanas en el número uno. Todo construido sobre ese vaporoso acuerdo de no decir nada, de seguir tocando y de afirmar que la canción era sobre un perro.
Curry murió en 2021. Christine murió en noviembre de 2022. Si John supo alguna vez que la canción era sobre él, no lo dijo nunca.
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