
El sultán de Mascate ha dado permiso. Esta noche, el avión puede cruzar su territorio. Complacida, Amelia Earhart lo anota en su diario. Con seguridad, ha esbozado una sonrisa. Porque en 1937, sobrevolar la península arábiga requiere eso: la gracia de un monarca y la precisión de una aguja de brújula sobre arenas infinitas donde no existen referencias. En el vacío organizado del desierto, hay un horizonte que nunca ha sido una promesa fiable.
Es mayo. La primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario y su navegador Fred Noonan llevan semanas avanzando en lo que sería la primera circunnavegación femenina del globo.
Han cruzado América, África, Eritrea. Ahora enfrentan el tramo más exigente y sin escalas: de Assab a Karachi, bordeando el filo sur de Arabia. Earhart lo consigna en el diario, calibrando dimensiones: “Este paso es el más difícil de nuestro viaje hasta ahora. Está marcado por desierto indistinguible. Estamos obligados a rodear ciertas regiones donde volar está prohibido”.
Esa frase sobrevivió ochenta y siete años. Public Service Broadcasting, banda londinense que acumula más de una década construyendo álbumes conceptuales sobre proezas decisivas del siglo XX, la convirtió en el esqueleto de “Arabian Flight”, quinto track de su disco de 2024, The Last Flight.
“Gran parte del archivo histórico al que tenemos acceso es abrumadoramente masculino. Y en cuanto empecé a investigar a Amelia Earhart y a echar un ojo a la historia de su último vuelo, simplemente todo encajó”, dijo J. Willgoose, Esq. a Prog, una revista que suele tratar con bandas progresivas con formatos ambiciosos y lejanos al status quo.
En manos de PSB “Arabian Flight” es una cartografía sonora del vacío. La instrumentación arranca desde percusión de resonancia exótica y escala hacia una arquitectura plena de batería, guitarras, cuerdas y piano. Una acumulación sin prisa, como el horizonte desértico que se estira eternamente sin ofrecer ancla. Sobre ello, la composición desliza las palabras de Earhart con la serenidad de quien vuela de noche sobre tierras prohibidas: “The lure of flying is the lure of beauty. The dramas of the clouds. The glory of the stars. The wonders of the waters and skies…”
La voz que pronuncia esas palabras pertenece a Kate Graham, actriz inglesa. Los registros de audio de Earhart disponibles llevaron a Willgoose a una conclusión incómoda: “Hay grabaciones de su voz, pero no capturan su carácter. En el cine, a menudo parece rígida, forzada, poco relajada, lo cual no refleja quién era en realidad. Era encantadora, elegante, magnética y carismática.” Graham grabó los fragmentos de los diarios acompañada por el sonido original de la cabina de un biplano de los años 30, mientras Willgoose buscaba algo preciso: “No era una imitación. Se trataba de encontrar su propio camino a través de la voz, de habitar la persona. Estábamos recreando un archivo”.
La fuente es Last Flight, el libro que Earhart escribió en tiempo real durante la circunnavegación, enviando entradas de diario a su marido George Putnam mientras avanzaba. Un libro construido en el aire, sobre el aire, que termina a mitad de frase. Su autora desapareció antes de escribir el que habría de ser el último capítulo.
Earhart sobrevoló Arabia de noche, con permiso del sultán y la esperanza de llegar a Gwadar antes del amanecer. El vuelo real duró horas sobre arena sin nombre, pero con la convicción de que la belleza del trayecto justifica el riesgo del destino.
“Semanas después, sobre el Pacífico, la señal de radio se cortó para siempre. Earhart y Noonan desaparecieron el 2 de julio de 1937, buscando Howland Island, un islote de metro y medio de altura perdido en el océano más grande del planeta, a bordo de un Lockheed Electra. No se halló el avión bimotor, tampoco los cuerpos. Solo el océano y una pregunta que casi noventa años después está ahí, sin coordenadas.
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