La historia detrás de las más grandes canciones

Archie Roach y la Australia de las separaciones

Esa noche, después de cantar “Took the Children Away”, Archie Roach bajó del escenario con la guitarra colgando de su hombro. Entre la gente se acercó un hombre mayor que lo miró fijamente y le preguntó en voz baja: “¿Acerca de quién escribiste esa canción?” Roach respondió… “De mí”. El hombre negó con la cabeza: “No. La escribiste sobre mí”.

Luego llamó a una mujer que estaba a pocos metros. Era su hermana. Los dos se miraban con un dejo de sorpresa. Décadas antes habían sido separados por la política australiana que arrancó a miles de niños aborígenes de sus familias y los envió a misiones, orfanatos o casas de familias blancas.

Ese instante reveló a Roach que la canción que había escrito para desmenuzar su propia historia también pertenecía a miles de personas más. Había sido uno de los niños de las llamadas “Generaciones robadas”, sistema por el cual los gobiernos australianos separaron durante gran parte del siglo XX a infantes aborígenes de sus familias para integrarlos a la sociedad dominante. Apenas tenía dos años cuando hombres sin nombre lo sacaron de su casa en la comunidad de Framlingham.

Durante mucho tiempo su memoria guardó fragmentos sueltos de aquellos hechos que lo marcaron para siempre, pero el detonante para esculpir “Took the Children Away” llegó décadas después, a partir de una conversación con un anciano de su comunidad, Uncle Banjo Clarke. Roach le explicó que apenas recordaba el día en que lo separaron de su familia. Clarke le respondió que él sí guardaba en la memoria el suceso a detalle y que vio con claridad cuando los agentes del gobierno se llevaron a los niños.

Así, Roach se sentó a escribir la línea más directa que sus pensamientos pudieron formular: “This story’s right, this story’s true, I would not tell lies to …

Cuando “Took the Children Away” apareció en la listilla de composiciones del álbum de 1990, Charcoal Lane, el impacto fue total en la audiencia australiana que no había escuchado una narración tan cruda alrededor de las “Generaciones robadas”. Su rotación en las ondas nacionales fue grande y ello derivó en un Human Rights Award, un reconocimiento de dimensiones excepcionales para una obra de corte musical.

Roach comenzó a recibir cientos de cartas de personas que conectaban las letras con sus vivencias y los desenlaces de un buen número de conciertos incluyeron frecuentes acercamientos de mujeres y hombres de distintas etnias indígenas para compartirle relatos similares con funcionarios, viajes a instituciones lejanas y años de separación. Tal resonancia propició que la canción fuese incluida en documentales, actos públicos y programas educativos dedicados a explicar el impacto del tema y el eventual proceso de reconocimiento gubernamental del daño causado a las comunidades indígenas, con sus respectivas, aunque muy tardías, disculpas oficiales.

En más de una ocasión, el artista que sufrió ese súbito desarraigo explicó que componer el tema había abierto un camino de reparación personal: “Es mi canción de sanación. Cada vez que la canto me desprendo de un poco del dolor”.

Cuando el hombre que lo detuvo aquella velada afirmó que la canción también hablaba de él, Roach comprendió que la historia que había transformado en música no pertenecía solo a su vida. Había comenzado a narrar la experiencia de una generación de niños que un día fueron arrebatados de su cuna.

Y Australia empezó, por fin, a escuchar 

Opina en Radiolaria

Acerca de

Welcome to OnyxPulse, your premier source for all things Health Goth. Here, we blend the edges of technology, fashion, and fitness into a seamless narrative that both inspires and informs. Dive deep into the monochrome world of OnyxPulse, where cutting-edge meets street goth, and explore the pulse of a subculture defined by futurism and style.

Categorías

Buscar