
“Hay que reconocerlo: Tempe no es exactamente una Mecca del rock”, escribió un redactor del Los Angeles Times a finales de los años 80.
Y, sin embargo, en esa árida ciudad de Arizona, donde el calor parece lijar cualquier sueño juvenil, los Gin Blossoms calibraron su propio entorno como un bello desafío y avizoraron el destino con suficiente entusiasmo.
Doug Hopkins, su líder, se traía entre manos una composición que le parecía promisoria, una herida con guitarras vigorosas, una canción en la que cifró sus esperanzas de escapar del desierto para siempre.
El nacido en Seattle armó las estrofas de “Found Out About You” como un collage a partir de la evocación de varias relaciones amorosas, escenas dispersas y una revelación.
“I heard about nights out in the school yard, I found out about you…” La frase contiene doble filo: el descubrimiento de una traición y el recuerdo de otro patio, otros columpios, donde él mismo había pasado horas conociendo a alguien más.
Cuando los Blossoms fueron fichados por A&M Records y regrabaron el tema para el disco de 1992, New Miserable Experience, todos callaron apenas las guitarras cesaron, entendiendo que habían logrado una toma excepcional que dejaba en el olvido una primera versión de 1989. “Sabía que esa canción tenía que ser el mejor vocal de toda mi vida. Supe que tenía que ser perfecta. Todos lo hicieron así”, opinó el cantante Robin Wilson.
El baterista Phillip Rhodes fue aún más claro: “En mi opinión, esa es la mejor canción que Doug escribió, y es la mejor del disco”.
Sin embargo, a medida que las grabaciones del álbum avanzaban con paso firme, Hopkins se deslizaba en sentido contrario. Las adicciones y una depresión cada vez más visible comenzaron a tensar los diálogos en el estudio y a abrir una grieta entre él y el resto del grupo. Wilson recordó un momento decisivo que exhibió la profundidad de la problemática: “Un día entré al estudio y Doug estaba ahí con John (Hampton, ingeniero y productor). Escuché claramente cuando John dijo: ‘Bueno, alguien tendrá que hacer estos solos de guitarra’. Y Doug respondió: ‘Creo que preferiría que Jesse (Valenzuela, guitarrista) se encargara de mis solos’. Quedé impávido. Sentí ganas de vomitar”, contó Wilson.
Sin más, la banda decidió despedir a su principal compositor y al chico que en 1986 cofundó el proyecto junto al bajista Bill Leen.
En 1993, “Hey Jealousy”, también escrita por Hopkins, comenzó a escalar en la radio tras su relanzamiento como sencillo y con ello las ventas de copias se contaron por millones, mientras los recitales de los estadounidenses se volvieron veladas apoteósicas con boletaje agotado. El éxito germinó sin uno de sus autores en el escenario.
En octubre de ese año, Doug apareció de modo intempestivo en el concierto que marcó el regreso de la agrupación a Tempe. Subió a la tarima del club Long Wong’s sin invitación ni aviso y golpeó a Wilson. Esa noche, su rabia e impotencia se trenzaron en el punto más alto: la otrora banda de bares locales ahora triunfaba a escala nacional con canciones suyas, mientras él quedaba apartado de los destellos de un relato luminoso.
«Entiendo por qué me despidieron», dijo Hopkins en una entrevista con Rolling Stone. «¿Pero tenían que ser tan jodidamente fríos y despiadados conmigo?»
El 3 de diciembre el músico abandonó una consulta médica donde le fue confirmado el deterioro extendido de su hígado y decidió ingresar a un centro de desintoxicación en Phoenix. Esa misma tarde fue visto en un pequeño establecimiento comprando un arma. Dos días después, fue hallado muerto en su apartamento con quinientos dólares en el bolsillo.
«Él solo me decía: ‘Quiero morir, quiero morir, quiero morir’», reveló Laurie Notaro, antigua amiga de Doug, a la revista Magnet. «Jamás mantuvo en secreto esas intenciones”.
Semanas después de la tragedia y con la banda guardando luto en la carretera, “Found Out About You” fue lanzado como sencillo. En febrero de 1994 alcanzó el puesto veinticinco del Billboard, consolidando a Gin Blossoms como una de las voces centrales del alternativo en la década, con su disco multiplatino bajo el brazo.
Doug Hopkins había creado el himno que siempre deseó, ese que narraba sus muchos romances juveniles y una honda traición. El mundo lo escuchó finalmente, cuando él ya no estaba.
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