
En su tercer año de matrimonio, habiendo llegado a casa, Eric Stewart recibió un reclamo de su esposa, quien consideró que ya no le decía que la amaba con la misma frecuencia que antes. “Yo le respondí que, si lo expresaba todo el tiempo, acabaría sonando banal”, contó Stewart al periódico The Guardian. “A la vez, empecé a preguntarme cómo podría decirlo sin usar esas mismas palabras. Así que la frase ‘I’m Not in Love’ se volvió una conversación retórica conmigo mismo, y después en una canción…”
10cc era una banda atípica: cuatro veteranos con pasado pop y oído de estudio. Stewart venía de The Mindbenders; Graham Gouldman traía el oficio del single exacto y una obsesión por las armonías; Kevin Godley y Lol Creme empujaban hacia la experimentación visual y técnica. Esa combinación permitía que una canción pudiera manifestar una cosa mientras parecía decir otra.
Stewart había conocido a Gloria en el ayuntamiento de Halifax. Él tenía dieciocho años. Ella, dieciséis.
La letra fue escrita en un par de días. Sin demasiadas pretensiones, el compositor tiró de lo que tenía a la mano. En la habitación que ocupaba en casa de sus padres, en Manchester, había una grieta en la pared. Para taparla, colocó una fotografía de Gloria. De ahí salió una línea: “I keep your picture up on the wall, it hides a nasty stain”. Era literal. No buscaba una imagen florida. Solo contó lo que había.
Cuando llevó el tema al grupo, la reacción no fue unánime. “¿‘I’m Not in Love’? ¿Qué diablos es eso?”, recordaría el británico que dijeron sus cómplices. Graham Gouldman aceptó trabajar en la propuesta, pero Kevin Godley opinó sin tapujos que era mala, así que la canción quedó en suspenso un tiempo.
Un par de señales reacomodaron el tablero cuando la suerte de la canción parecía echada. Una mañana, mientras caminaba por el estudio, Eric escuchó a la secretaria tararear “I’m Not in Love”. Un poco más tarde, pasó lo mismo con el limpiador de ventanas del lugar, quien empezó a silbarla. “Ahí supe que teníamos algo”, afirmó el músico. El tema funcionaba más allá de las diferencias del grupo.
Entonces, Godley propuso rehacerlo usando múltiples voces, algo que llevó a Stewart a pensar en contratar un coro. Lol Creme sugirió otra cosa: hacerlo con bucles de cinta. Grabaron una voz, la repitieron, la copiaron una y otra vez. “Construimos bancos de voces”, dijo Eric. “Y de repente la pieza empezó a sostenerse por sí misma”.
El éxito llegó con la agrupación ya fisurada por dentro. Poco después, Godley y Creme se marcharon para emprender su propio proyecto, mientras Stewart y Gouldman decidieron seguir adelante con el nombre.
Ahí el rótulo cobró otro sentido. 10cc no era un capricho, aludía a la cantidad media de semen en una eyaculación, el doble de lo considerado normal. Un dato clínico convertido en chascarrillo. Un nombre incómodo, medio científico y medio guarro, que Stewart conservó cuando otros dudaron. Aferrarse a la banda implicaba quedarse también con ese título y declarar a discreción “Somos el doble de lo habitual”. Exceso, descaro y una sonrisa torcida a la mitad del pudor pop.
“I’m Not in Love” apareció en 1975 y llegó al escalón más alto en Reino Unido y al segundo puesto en Estados Unidos. Historia, destino y victoria de la melodía que en un primer momento fue validada indirectamente por una secretaria y un limpiador de ventanas, mientras uno que otro perito artístico desconfiaba de sus alcances.
Con los años, Stewart volvió sobre aquella conversación inicial con su esposa para colocarla en perspectiva. Contó que Gloria y él seguían juntos, que llevaban medio siglo casados y que no había una sola noche en que él, antes de cerrar los ojos, le dijera que la amaba.
Hoy en día, el gran hit de 10cc sigue emergiendo en cualquier parte del mundo sin aspavientos ni aviso. Como si nada hubiera empezado aún, habiendo empezado ya. Como un “te amo” que se repite todos los días, aunque a veces no se escuche.
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