
En la portada del sencillo de 1966, “I Saw Her Again”, los cuatro aparecen demasiado juntos, atrapados en un encuadre estrecho. Nada parece cómodo. John Phillips ocupa el centro con el torso rígido y la quijada tensa. Denny Doherty se inclina apenas hacia adelante, labios entreabiertos, una expresión a medio camino entre la culpa y el desafío. Michelle Phillips sostiene el plano con una serenidad que desconcierta y la calma de quien ya ha tomado una decisión. Cass Elliot cierra la fila con una postura sólida y frontal que evita el derrumbe. La fotografía parece el cartel de una obra que ya ocurrió: el reparto está claro, el conflicto también, el engaño queda fuera de escena.
“Te permito que estés con quien quieras en la cama, pero no con mi tenor”, le advirtió John a su esposa Michelle tras descubrir el romance secreto con Denny, el risueño vocalista principal de The Mamas & the Papas.
Aquel mensaje del hombre del mostacho, al que le sobraban impulsos de cortar un cuello —o dos— no buscaba castigar la infidelidad sino proteger la voz. El cuerpo podía desordenarse; las armonías no. El sexo entraba como un daño tolerable. La música, no. Años después, John lo admitiría sin alzar la voz: “Ambos sabíamos perfectamente de qué hablaba aquella canción que estábamos escribiendo, pero no nos atrevimos a decírnoslo”.
Todo ocurrió cuando la agrupación de Los Ángeles ya era un fenómeno. En 1965, “California Dreamin’” los había coronado en la radio internacional, y en mayo de 1966, “Monday, Monday” llegó al número uno del Billboard. Así que los latigazos por celos y las ganas de matarse se dieron a espaldas de la gloria y los aplausos.
El sencillo que en el propio título deja al descubierto la reincidencia del idilio fue publicado en junio de 1966. Phillips, líder y principal compositor, lo firmó junto al canadiense que se acostaba con su esposa Michelle, quien años después reconoció: “Un gran número de canciones, como ‘I Saw Her Again’ hablaban de nuestras relaciones”.
La grabación dejó un rastro audible. En el tercer estribillo, Doherty entra antes de tiempo, desatino que el productor Lou Adler ordenó conservar para incrementar la humanidad de un tema concebido para exhibir flaquezas. “Me encanta. Dejémoslo así”, dijo Adler. La fisura quedó sellada como una huella dactilar en el vinilo imposible de borrar.
Ese mismo junio, por orden directa de su esposo, Michelle fue expulsada de la banda de folk rock y reemplazada por Jill Gibson, una damisela dos años mayor. La prensa dio cuenta del movimiento, sin revelar enredos ni dar más explicaciones que unos simples “ajustes en la formación”. La sustitución femenina no prosperó y Michelle retornó al campamento en agosto, cuando el sencillo circulaba a todo galope en la radio. El equilibrio de The Mamas & the Papas, sin embargo, había adoptado otra forma desde los meses previos a la ruptura definitiva del grupo en 1968. “Era imposible sostener aquella situación”, admitió Denny, blanco de la furia e instintos asesinos de John.
Alegre y potente, la canción sobrevivió a todos. En 1974, Cass Elliot falleció de un ataque al corazón con treinta y dos años, y John Phillips fue derrotado por una insuficiencia cardíaca en 2001, a los sesenta y cinco. Finalmente, Denny Doherty murió por insuficiencia renal tras complicaciones postoperatorias en 2007, dejando a su ex amante como única memoria viva de un amor prohibido que partió por la mitad a la banda.
Una década después, Fleetwood Mac convertiría el sexo cruzado en método de trabajo de un disco mítico: amantes que se acostaban entre ellos y que a la mañana siguiente se sentaban a escribir piezas para cantárselas a la cara, con contratos tácitos y reproches desalmados. En 1966, The Mamas & the Papas todavía no jugaban a eso. “I Saw Her Again” quedó como un ensayo general.
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