La historia detrás de las más grandes canciones

‘Fuck tha Police’ y aquel show en Detroit de N.W.A.

La carta llegó con membrete oficial y una cortesía que traía los dientes puestos.

Era 1 de agosto de 1989 cuando el FBI decidió irrumpir por escrito en asuntos musicales. Milt Ahlerich envió la misiva al sello Priority, distribuidor del disco Straight Outta Compton, para advertir sobre una canción subida de tono desde el título cuyo mensaje, según el FBI, resultaba “degradante” para los oficiales y podía “alentar a actos violentos contra la policía”. Y antes de firmar, añadió una cifra: setenta y ocho agentes habían sido asesinados en 1988.

La carta no especificaba el título, pero eventualmente el propio Ahlerich reconoció que se refería a “Fuck tha Police”.

Aunque la intención fue contener, la maniobra se volvió un búmeran que duplicó la visibilidad de una pieza rabiosa que durante seis minutos retrataba patrullas que perseguían sin motivo, agentes que sospechaban automáticamente y fuerzas de seguridad arbitrarias, con perfilamiento racial, que buscaban pecados en la piel, la edad y los pantalones.

MC Ren, el letrista más disciplinado de los “Niggaz Wit Attitudes”, dijo: “Al menos una vez en la vida, uno es asediado por la policía. En un gueto puedes ser arrestado por la ropa que traes puesta. Vistes lo que puedes, pero la policía te estereotipa como miembro de una pandilla. Nosotros lo expresamos en el disco: es nuestro modo de devolverles lo que nos han hecho por años. Me sucedió varias veces, frente a mi casa. Mi madre preguntaba qué había hecho y le ordenaban que se callara”.

Recorrer las calles en la época de la guerra del LAPD contra las pandillas significaba ser sospechoso por salir a comprar una hamburguesa o subir el volumen en un auto. De ahí la forma elegida para tejer la lírica de “Fuck tha Police”: un juicio al revés, cómico y trágico, con Dr. Dre como juez y Ren, Ice Cube y Eazy-E como fiscales. Un expediente oral, áspero e incómodo.

Aquella imagen se hizo realidad en la gira de Straight Outta Compton. Para el show del 6 de agosto de 1989 en la Joe Louis Arena de Detroit, las autoridades intentaron impedir que se interpretara la canción y pusieron el show en jaque. Una fotografía que sobrevive de la ocasión captura a la policía rodeando el escenario, evidencia de la vigilancia y la tensión que acompañaron la interpretación prohibida de “Fuck tha Police”.

La escena quedó mitificada por el cine, pero los periódicos de Michigan coinciden en que no hubo arresto, aunque sí intimidación, caos y un escuadrón empeñado en imponer “orden” sobre una audiencia mayoritariamente negra.

La censura a los aguerridos N.W.A. llegó hasta el otro extremo del planeta. En Australia, la emisora triple j fue de las pocas que transmitieron a la banda pese a la presión política. Su respuesta fue no menos que una elegante insubordinación: “Express Yourself”, la octava entrega del álbum, sonó en loop ochenta y dos veces, entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde.

Cuando el FBI quiso imponerse con métodos epistolares, el hip hop callejero respondió con memoria. El resto fue repetición: sonar y sonar, pese al prejuicio, el asedio y las acusaciones sin juez ni tribunal.

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