La historia detrás de las más grandes canciones

Bob Dylan y el decimosexto round

“Vi que su filosofía y la mía iban por el mismo sendero y no se llega a conocer a mucha gente como esa, con la que sabes que recorres mentalmente el mismo camino”, le dijo Bob Dylan a la revista Rolling Stone en 1975, al recordar su visita a prisión tras leer el libro The Sixteenth Round.

“Dylan era diferente a la gente que venía a verme. Todos preguntaban lo obvio. ‘Rubin, ¿eres culpable?, ¿cometiste el crimen?’. Pero Dylan no preguntaba eso. Parecía que buscara otra cosa”, contó por su parte Rubin Carter.

Tras aquel cruce en prisión, Dylan entendió que a la historia del hombre del apodo huracanado le urgía una fuga musical que funcionara como crónica, alegato y testimonio. “Hurricane” apareció así, como un relato ordenado de hechos, y los acordes asumieron una tarea poco usual: narrar una injusticia para que esta pudiera circular fuera del típico expediente, donde lo verdadero suele envejecer mal.

En 1975, cuando el cantautor de Duluth atravesó los muros de la prisión de Rahway, en Nueva Jersey, Carter llevaba casi nueve años encerrado. Tenía treinta y ocho años y una carrera boxística detenida en seco por una causa que seguía creciendo mientras el tiempo avanzaba en el carril equivocado. La cifra importa: nueve años bastan para que la vida se vuelva irreconocible incluso para quien la vive. En total, Carter pasó más de dieciocho años en la cárcel antes de volver a ser hombre libre.

Rubin Carter era un boxeador profesional, el su tiempo contendiente al título mundial de peso medio, cuando en 1966 fue acusado y condenado por un triple homicidio ocurrido en un bar de Paterson, Nueva Jersey. El caso avanzó, los testimonios se alinearon, las paradojas hallaron acomodo y el clima racial terminó de crear el cuadro con un jurado mayoritariamente de caras blancas.

En noviembre de 1975, Dylan lanzó “Hurricane” como single y pocos meses después la colocó como tema de apertura del álbum Desire. Dentro de su cancionero, la pieza ocupa un sitio singular, mientas que en directo se volvió una elección de peso. El músico la llevó al corazón de la Rolling Thunder Revue, una gira itinerante de aromas teatrales y escenarios pequeños que el 7 de diciembre de 1975 hizo escala en la mismísima cárcel de Clinton, donde Rubin cumplía su condena.

A partir de ahí, el revuelo del sencillo y una posterior actuación en el Madison Square Garden que recaudó fondos para pagar una apelación catapultaron la causa. El expediente escapó del archivo y anidó en la conversación pública. La vehemente “Hurricane” mantuvo encendido el foco el tiempo suficiente hasta que finalmente, en 1985, un juez anuló la condena al identificar contaminación del proceso y apelaciones indebidas al prejuicio racial.

Con los años, Carter se mudó a Canadá, escribió, habló en universidades y acompañó a otros presos escuchando sus historias, enseñándoles a ponerlas en palabras y a no dejar que el expediente fuera lo único que hablara. Acaso comprendió que el sistema castiga primero con el encierro y después con el silencio.

En 2014 el otrora púgil de salvaje pegada murió en Toronto, a los setenta y seis años, con recuerdos lejanos del ring y de la celda donde su nombre dejó de ser mero número.

Rubin recuperó su libertad, mas no los años en cautiverio. La música, en voz de Dylan, fue la forma de no dejarlos ir del todo.

Here comes the story of the Hurricane, the man the authorities came to blame for somethin’ that he never done. Put in a prison cell, but one time he coulda been, the champion of the world…

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