La historia detrás de las más grandes canciones

La inmortal ‘La mer’, el eterno Charles Trenet

Una noche de 1949, ya bien establecido como cantante en suelo estadounidense tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, el rubio Charles Trenet entró en un bar de Manhattan con el típico paso lento de los turistas que ignoran adónde los guiará el desvelo, y pronto posó la mirada en el pianista del lugar, quien en esos momentos interpretaba “La mer”, pieza que él mismo había escrito a la mitad del conflicto.

Empujado por la variante vanidosa de la curiosidad y confiado en que las bombas no hubiesen arrasado con la memoria de quienes veneran las canciones que carecen de fecha de caducidad, el francés nacido en Narbona esperó a que terminara la pieza y entonces preguntó al músico local: “¿Sabe usted quién escribió ese tema?” El pianista se apresuró a contestar con un entusiasmo y seguridad irrompibles: “Por supuesto: ¡Irving Berlin!”

Amable y gentil, Trenet desplegó su habitual sonrisa picarona, guardó silencio y se alejó del hombre sin pretender informarle de su error ni tirarle una cuerda para rescatarlo del pantano de la ignorancia. No le obsesionó retirarse de aquella taberna alzado en hombros o con ínfulas de arrogancia, mucho menos alardear que en 1943, durante la ocupación alemana, él había creado esa maravilla en menos de veinte minutos, mirando a través de la ventanilla una laguna que conectaba con el Mediterráneo, poco después de haber subido a un tren que lo trasladaría a Perpignan, en compañía de Roland Gerbaud y el también pianista Léo Chauliac.

Su fe en la composición era del tamaño de una hormiga. Le agradó el borrador, pero a la vez lo tildó de repetitivo, insulso y sin picos de emoción. Con semejante conclusión, la archivó tres años y la ofreció a Susy Solidor -el rechazo fue inmediato- hasta que la insistencia del productor musical Raúl Bretón le amputó la modorra al respecto. Y por si quedaban dudas, el volteón definitivo llegó con la versión retocada y rebautizada al otro lado del Atlántico por el estadounidense Jack Lawrence, titulándola “Beyond the Sea”. En voz de Bobby Darin, el corte fascinó a todo un país en los últimos meses de la década de los 50, cuando el mundo intentaba volver a vivir en paz.

La mer, les a bercés, le long des golfes clairs, et d’une chanson d’amour. La mer, a bercé mon cœur pour la vie…

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