
Comienzos y finales.
En aquel majestuoso disco de 1990, el sexto en el catálogo y gran parteaguas en la carrera de los escoceses Cocteau Twins, las velas se encendieron, iluminaron y perfumaron todo alrededor. Apenas una quedó sin prender, sin derretir la cera ni despedir las serpentinas de humo. La vela del bajista y cofundador del trío, Simon Raymonde, cuyo padre falleció durante el proceso de grabación de la placa Heaven or Las Vegas.
“Tenía solamente veintisiete años, era bastante joven y mi padre era un tipo que tenía una enorme influencia en mí, así que aquel episodio significó un gran golpe. Sin embargo, mirando todo en retrospectiva, afrontar un evento de esa magnitud en la vida probablemente dotó al disco de una ventaja”, dijo Raymonde. “En el mismo álbum pasas de un tema como ‘Pitch the Baby’, una canción alegre acerca de Elizabeth (Fraser) dando a luz y de lo increíble que es convertirse en madre, a ‘Frou-frou Foxes in Midsummer Fires’, que es muy personal y resulta bastante miserable en realidad, pero Elizabeth convierte a la pieza en algo hermoso con esas letras. Fue únicamente una canción de piano muy melancólica que compuse uno o dos días después de la muerte de mi padre”.
“Singed by it, pulled around of my blazening (Pulled round), eyes on the usually science of cherry-colored (Trousers)…”
Opina en Radiolaria