La historia detrás de las más grandes canciones

Aquel abuelo coqueto

El primer número uno de los Four Tops fue “I Can’t Help Myself (Sugar Pie Honey Bunch)”, obra de la tripleta dorada de compositores de la fábrica Motown integrada por Lamont Dozier y los hermanos Eddie y Brian Holland.

Cuando llegó a la cumbre del Billboard, en junio de 1965, desbancó a “Back in My Arms Again” de The Supremes, lo que al interior del sello de Detroit alentó sonrisas y muecas casi a partes iguales. Semanas más tarde, el tema fue reemplazado por dos pesos completos de la época: primero por “Mr. Tambourine Man” de The Byrds y después por “(I Can Get No) Satisfaction” de The Rolling Stones.

“De niño, solía quedarme unos cuantos días con mi abuela. Ella era dueña de su propio salón de belleza en casa, y cuando las mujeres subían por la pasarela para arreglarse el cabello, mi abuelo pedaleaba en el jardín. Era un poco coqueto y decía cosas como… ‘¿Cómo estás», pastelito de azúcar? Buenos días, cariño.’ Era de esa clase de chicos. Mi abuela tenía un gran ventanal en la parte delantera de la casa y decía: ‘Mira a ese viejo, cree que no lo veo. Sé lo que está haciendo.’ Mi abuelo solo coqueteaba con su gran sonrisa. Yo veía todo esto como a los once o doce años, era como una esponja absorbiendo todo”, contó Lamont en 2018. “Varios años después, ya en la Motown, estaba sentado al piano. Viajé mentalmente de vuelta a mi infancia, tratando de entender qué me pedía esta parte del piano. Efectivamente, ahí estaba mi abuelo, pedaleando en el jardín. Ese recuerdo volvió a mi mente, y supe hacia dónde debía dirigir la canción. Lo escuché decir una vez más: ‘Buenos días, pastelito de azúcar. ¿Cómo estás, cariño? Y aquello inició todo».

When you snap your finger or wink your eye, I come a-running to you, I’m tied to your apron strings and there’s nothing that I can do, ooh…

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