
Apenas pocos lo notan. Acaso es necesario revelar el hilo. Cada chillido de violín de “Eleanor Rigby”, la vibrante gema que The Beatles desprendió del álbum Revolver en agosto de 1966, empata con cada una de las cuchilladas que se hunde en la espalda de Marion Crane, la rubia que Alfred Hitchcock decidió que fuese asesinada en la regadera de una cabina del motel Bates. El crimen medular de la cinta Psycho (1960) trastocó los cánones del cine al romper la lógica de cualquier largometraje empezando por castigar a todos esos que llegaron tarde al cine: la protagonista muere cuando apenas se cumple el primer tercio del filme.
«Nuestro productor George Martin quería darle algo de drama a los arreglos de aquel tema. Por supuesto que existe un tipo de conexión insano entre Eleanor Rigby, una anciana que fue secándose con el tiempo, y la mamá momificada que aparece en la cinta Psycho«, dijo Paul McCartney en 2021 en el podcast seriado Inside the Songs. “Cuando le mostré la canción a George (Harrison), le expresé que para el acompañamiento quería una serie de acordes. En realidad, toda la pieza se reduce a dos acordes (…) Y la versión de las cosas de George combinó con mi idea de las puñaladas. Su propia inspiración fue Bernard Herrmann, el compositor que escribió la música de Psycho. George quería plasmar en el arreglo parte de ese dramatismo”.
Así que el cuarteto de cuerdas llegó a la respectiva sesión de trabajo con The Beatles con una misión menos candorosa, como si fuesen cómplices de un hombre despiadado que no deja rastro alguno, olor ni mancha, dentro de aquel motel cuya única referencia cercana es un terreno pantanoso, ideal para ocultar cualquier cadáver.
El resultado es especialmente notorio cuando McCartney canta a paso lento «Eleanor Rigby… picks up the the rice in the church where a wedding has been...». Es justo en esos segundos cuando todo embona con absoluta perfección con lo que ocurre en la ducha, mientras Marion lucha por sobrevivir al ataque.
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