Y el atroz dictador bailó de cachetito

No es exageración. Al buen Frank le vibraba el moño negro cada que la orquesta a sus espaldas arrancaba "Strangers in the Night". Sus hordas de admiradores, especialmente las esposas y amantes de éstos -casi siempre calladitas por cumplir el bien hacer de la época-, echaban por delante el vendaval de aplausos y vítores, y [...]