Ni boda ni suicidio

Las invitaciones habían llegado a los más cercanos y el pastel de bodas, que provocó una que otra discusión por culpa del sabor, ya había sido elegido. Dos años después de conocerse en Sheffield y de hacer nido en un flat londinense, el joven Reginald Dwight y su novia Linda Woodrow estaban a un tris [...]